Cómo los libros electrónicos han cambiado nuestra manera de leer

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De Gloria Lorenzi.

La tecnología avanza tan rápido que los expertos creen que entre 50 hasta 75 mil millones de dispositivos estarán conectados a Internet en 2020. Es decir, con un promedio de cinco por persona en el mundo occidental, tenemos una gran cantidad de opciones a la hora de leer artículos, blogs y libros. Desde las tablets y los smartphones de cualquier modelo ymarca (Lenovo, Nokia, BlackBerry, etc.), pasando por los ordenadores portátiles a los libros electrónicos, la forma en la que leemos ha cambiado radicalmente: ahora es más sencillo orientar las preferencias, ya sea por sexo y temas de interés entre otros. Aquí revisaremos cómo los libros electrónicos han cambiado nuestra forma de leer.

Si bien el concepto de hipertexto fue creado en 1960, y el Proyecto Gutenberg fue fundado en diciembre de 1971, no fue hasta 1990 que la primera novela electrónica, Tarde, fue publicada. Pasó mucho tiempo antes de que el e-book fuera desarrollado y se convirtiera en una corriente principal, aunque en el fondo no fue hasta que el Kindle se hizo popular que muchos empezaron a preocuparse por el futuro de los libros y los hábitos de lectura.

La migración a los dispositivos electrónicos no iba a ser tan simple como la digitalización de la tinta y en gran parte esto fue cierto. Si bien al principio tuvo sus detractores, la forma en que leemos, la investigación y la compra de libros ha cambiado por completo ya que los dispositivos electrónicos han puesto a nuestro alcance un universo de opciones diferentes. Si bien todo este avance tecnológico ha logrado grandes cambios, la necesidad de estar conectados ha dado como resultado según las estadísticas la preferencia de los españoles por los libros electrónicos, debido en gran parte a su facilidad de uso.

No fue sino hasta el  2011 que las ventas de libros electrónicos superó a las de los libros impresos por primera vez. Cabe citar al autor Joe Queenan, el cual dijo una vez: “Los libros como objetos físicos me importan, porque evocan el pasado”. En un mundo lleno de píxeles y prisa, ¿acaso queda espacio para la nostalgia y los recuerdos?

Nuestros mensajes de correo electrónico y cuentas de redes sociales están constantemente bombardeados con publicación digital y producción en masa de parte de los medios de comunicación, lo que nos lleva a reflexionar sobre el futuro para la literatura y los libros digitales. Mario Vargas Llosa, novelista consagrado, teme por la “decadencia y el empobrecimiento de la creatividad en los libros tal como pasó con la televisión“. ¿Será que los libros digitales son el reflejo y resultado de la cultura actual?

Todos estamos bien versados en lo que respecta a la tecnología digital actual, lo que hace que sea más fácil para nosotros adaptarnos a estos dispositivos, que también cuentas con aspectos positivos. Los libros electrónicos, de hecho, son ideales para viajar y desplazarnos, por lo que podemos leer lo que queramos en cualquier momento del día. Del mismo modo, no ocupan espacio y son infinitamente más rápidos de encontrar y comprar que sus contrapartes tradicionales. Básicamente, son más fáciles de usar. Sin embargo, los libros verdaderos se pueden usar como escape de la tecnología que tenemos que soportar a diario, nunca estarán bajos de batería y aunque uno puede llegar a tener cien libros electrónicos esperando a ser leídos en el Kindle, la verdad es que estos nunca se podrán tocar, oler o subrayar como los libros tradicionales.

Es bastante claro para todos y cada uno que los hábitos de lectura están cambiando cada día más. Casi parece que nuestros ojos se mueven por la pantalla todo el día todos los días y que en el mundo moderno la actividad de la lectura se está volviendo obsoleta.

Es muy osado decir que la digitalización de la literatura esté matando a la tradicional, pero sí podemos afirmar que está marcando un cambio monumental en la forma en la que leemos y lo que leemos. Quizás podamos seguir gozando de esta unión, de momento equilibrada, entre tecnología y tradición, consideradas las ventajas que cada una trae a los lectores. El cualquier caso, lo importante es seguir leyendo, ya que, como decía Bacon, “la lectura hace el hombre completo”.

Sobre la autora

Gloria Lorenzi es una estudiante italiana de Periodismo y Mass Media en la Westminster University de Londres. Es una apasionada de tecnología y le encantan los idiomas: dos intereses que intenta conciliar a menudo en sus artículos. Ha elegido el Reino Unido para perseguir su objetivo de llegar a ser un día periodista.

 

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