“Literatura y locura: los límites habitables” en los Cursos de verano de la UIMP

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Por Carmen Mayoral.

Hoy lunes 11 de agosto de 2014 se ha inaugurado el Curso “Literatura y locura: los límites habitables” en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Raúl G. Gómez, director del curso, ha realizado una introducción en la cual ha reflejado cómo la literatura elimina la barrera, la muralla, entre los sujetos considerados normales y los alienados. Gómez ha hecho hincapié en los lugares límite, aquellos donde se puede establecer un relato, un sentido en medio de esa locura. La literatura permite eliminar esas barreras y encontrar un sentido de la narración. Gómez ha hecho referencia a Freud, entre la psiquiatría y la escritura, y a autores como Cervantes o Proust, del que destacó una de sus citas “la única vida realmente vivida es la literatura”.

Fernando Colina, psiquiatra y autor de Sobre la locura ha realizado una muy interesante aproximación a la figura de Kafka y muy particularmente a su correspondencia. Colina considera a Kafka un ser inescrutable, en el límite de lo comprensible, que se sentía un muerto y escribía desde esa perspectiva. Su convicción básica y su identidad eran la escritura y también su única forma de relacionarse con los demás. Kafka no tiene interés real en la literatura, él siente que “es” literatura. Es un autor que tan solo tiene interés por el instante, de ahí que prefiera destruir sus obras. Según Colina, si Kafka inquieta es porque algo de él está en nosotros, nos lleva a terrenos que no nos atrevemos a tocar. Kafka surge como un romántico inclasificable, cuyo trastorno no se puede reducir a una categoría completa, no es diagnosticable.

Martín Correa-Urquiza Vidal se ha aproximado a la figura de Antonin Artaud y a su relación con Jacques Riviére. También ha hablado de otros autores, como Tomás Abraham y Eugenio Trías, del que parte el subtítulo del curso, “los límites habitables”. Para Trías el límite habitable es un lugar donde se puede implantar la existencia. Según Correa-Urquiza, la locura o el sufrimiento mental tiene mucho que ver con la semántica que le otorgamos, con la manera qué tenemos de designar ese sufrimiento. Aquel que es designado como loco se encuentra encastrado en un lugar concreto. Y cualquier persona, al crecer, se encuentra enredado; una de las formas de escapar de esas redes es el viaje, tal y como narra Paul Bowles. La literatura también se concibe como un espacio donde oxigenarse, donde poder “ser” fuera del mandato del diagnóstico. Correa-Urquiza ha hablado de la experiencia de Radio Nicosia, que genera un espacio fuera de aquello que los otros nombran.

La jornada de tarde ha estado dedicada al debate sobre la escritura como cauce de líneas que endereza el pensamiento. Además de reflexionar sobre la locura como elemento que puede potenciar o limitar la escritura, se ha vuelto a mencionar la figura de Artaud y su influencia sobre otros autores como Eugenio Varo y Peter Brook.

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