Lucidez y escritura: Tercera jornada de “Literatura y locura” en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

 

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Por Carmen Mayoral.

La tercera jornada del curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo Literatura y locura: los límites habitables ha abordado tanto la locura como parte de obras literarias clásicas, como su relación con el puro proceso de creación literaria.

José Lázaro Sánchez, Profesor de Humanidades Médicas en la Universidad Autónoma de Madrid, ha analizado diversos aspectos del masoquismo. En primer lugar, ha destacado que el sadomasoquismo es un tema de total actualidad debido a la reciente adaptación cinematográfica de La Venus de las pieles, y a la popularidad de la saga 50 sombras de Grey. Lázaro ha apuntado que en las organizaciones sociales la humillación es un mecanismo de socialización, y que el masoquismo se mueve en otros ejes además de los literarios. Las relaciones de poder y placer se entrelazan; el poder implica desigualdad, de forma que el enigma masoquista se puede llegar a entender como una cierta recreación de las estructuras de poder sociales. Lázaro también ha hablado sobre la violencia y el mal, que suele implicar la deshumanización del otro. Ha recordado la obra de Jonathan Littell Las benévolas, en la cual un oficial nazi se pregunta qué sienten sus hombres al matar y cómo se da cuenta que hay algunos que disfrutan de ello.

José María Valls Blanco, psiquiatra y Secretario de la Fundación Castilla del Pino, ha analizado la caracterización de los protagonistas de La Regenta. Clarín describe su psicología de forma impecable, de forma que hasta sus cambios anímicos se reflejan en su aspecto externo. Ana vive un mundo místico y Fermín alienta, en un principio, su espiritualidad. Valls distingue entre espiritualidad, como una respuesta emotiva, y la religiosidad, que ubica en el juego social. Valls considera que, frente a una obra con la que presenta paralelismos como es Madame Bovary, el análisis del personaje de La Regenta es mucho más intenso.

El escritor Ricardo Menéndez Salmón ha abierto la jornada de tarde con una profunda reflexión sobre el papel de la locura en la escritura. Tras destacar la figura de Foucault como el gran estudioso de la construcción social del concepto de locura, ha recordado que el gran personaje de las letras españolas es un loco, Alonso Quijano.

Según Menéndez Salmón, el escritor es un resistente, porque su motor es el inconformismo; un enfermo, porque es derrotado por la tristeza; y un inútil, porque su oficio no le hace feliz. El escritor es un cuerpo peligroso en una sociedad que demanda aquiescencia. Esta visión del escritor encaja con la visión tradicional del enfermo mental. Para Menéndez Salmón, quien habla con la voz de la locura ha sometido en su interior todas las voces impostoras. Todos los transformadores radicales de las letras (Poe, Blake, Baudelaire…) hacen visible lo que permanece oculto, sacan a la luz lo prohibido: el loco literario asume un único credo, revelar lo secreto. La locura, de alguna forma, hace estallar desde dentro el continente que la acoge, la escritura. Así, la escritura es una actividad destinada a extinguirse en el fuego de su propia lucidez.

Durante el debate posterior, moderado por el escritor Ricard Ruiz Garzón, se ha hablado de la escritura como una inutilidad indispensable y se ha reflexionado sobre qué supondría su desaparición. Valls ha destacado, en relación al proceso creador, que la parte del enfermo mental que crea, es la no enferma. Raúl Gómez, director del curso, ha señalado que en este momento se está dando un cambio importante, ya que son los propios enfermos mentales quienes están comenzando a ser escuchados, a poder narrar su historia.

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