Novedad Octubre: ‘Alabardas’ de José Saramago

portada-alabardas_grande“Siempre ha habido guerras y siempre las habrá, dijo Artur Paz Semedo en un tono innecesariamente doctoral, el hombre es un animal guerrero
por naturaleza, lo lleva en la masa de la sangre.”

José Saramago dejó escritos tres capítulos de una nueva novela, Alabardas, albardas, Espingardas, espingardas, que ahora Alfaguara publica en una edición especial ilustrada con grabados de Günter Grass y textos del poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera y de Roberto Saviano, periodista y escritor italiano.

En esos folios que Saramago tuvo tiempo de escribir y que abarcan los tres primeros capítulos de la que, a todas luces, él sabía, sería su última obra –en su primera nota de trabajo, fechada el 15 de agosto de 2009, escribe: “Es posible, quién sabe, que quizá pueda escribir otro libro”–, el Nobel portugués dejaba esbozados el nudo argumental, perfilados los dos protagonistas y, sobre todo, planteadas nuevas preguntas en su permanente y comprometida vocación de agitar conciencias.

Pero, ¿qué le quedaba por decir a José Saramago? O, como apunta Fernando Gómez de Aguilera en el texto escrito a propósito de Alabardas y que forma parte también de esta edición que ahora llega al lector, “¿qué puerta le quedaba por abrochar en el edificio de su obra, en su recorrido por las facetas del mal y el error humano, al final de su vida? ¿Qué apremio sentía?”.

La enfermedad lo mantuvo alejado del ordenador demasiado tiempo, también la presentación de su anterior novela, Caín, y, como él escribió, “sus tempestuosas consecuencias”. El tiempo corría en su contra y, después de esos tres primeros capítulos, estuvo ocho meses sin escribir, todos los que le quedaban de vida. “A este paso tal vez haya libro en 2020”, anotó en su cuaderno en diciembre de 2009, el mismo cuaderno en que dos meses antes escribía: “Corregí los tres primeros capítulos (es increíble cómo lo que parecía bien lo ha dejado de ser) y aquí hago la promesa de trabajar en el nuevo libro con mayor asiduidad. Saldrá al público el próximo año si la vida no me falta”.

No pudo cumplir su promesa. José Saramago murió el 18 de junio de 2010. La enfermedad no le dio respiro y la muerte dejó inacabada la historia. Sí tuvo tiempo Saramago, no obstante, de regalar al lector la idea germinal de Alabardas, Alabardas, Espingardas, espingardas –título extraído de la tragicomedia Exortação da Guerra, del dramaturgo Gil Vicente, y que dio por definitivo en febrero de 2010, tras barajar otros, primero Belona S.A. y luego Productos Belona S.A.–. Una idea que se remontaba a una antigua preocupación del Nobel portugués: el motivo por el que no se conocen huelgas en la industria armamentística. Además, y como explica Gómez de Aguilera, “a esta matriz asoció más tarde un suceso del que tuvo noticia causándole una fuerte impresión: durante la guerra civil española una bomba lanzada contra las tropas del Frente Popular en Extremadura no había explotado debido a un acto de sabotaje, hallándose alojado en su interior un papel con un breve mensaje redactado en portugués: «Esta bomba no explotará.»

”Ya tenía el gancho para arrancar la novela. Sólo le quedaba encajar una historia “humana”, la historia de sus dos protagonistas, Artur y su exesposa Felícia, “la dificultad mayor”, según anotó el autor en septiembre de 2009. Una historia que quedó inconclusa pero que Saramago pretendía acabar “con un sonoro «Vete a la mierda», proferido por ella. Un remate ejemplar”, escribió en su cuaderno de notas ese mismo mes de septiembre.

No tuvo tregua sino para concluir los tres capítulos iniciales de la novela. Como escribe Fernando Gómez Aguilera, en el texto que sigue a las páginas de Saramago, “las cartas preliminares estaban sobre la mesa: los personajes mayores abocetados, al igual que el motivo del argumento, el tono de intriga y ciertos vínculos entre los actores […] Faltaba, en fin, escribir la novela, la literatura aspirada para siempre por el vacío.”

De qué modo iba a continuar nunca lo sabremos. Pero ya desde esas páginas salidas de la pluma del genial escritor se advierte la evolución del pensamiento del protagonista, una evolución que hace reflexionar sobre el lado más sucio de la política internacional, un mundo de intereses ocultos que subyace a la mayor parte de los conflictos bélicos del siglo XX. Reflexiones que han de servir de inspiración para que los lectores, igual que hacen Fernando Gómez Aguilera y Roberto Saviano, den continuidad a estas páginas y ofrezcan su particular punto de vista sobre las cuestiones que dejó planteadas José Saramago.

“Esa era, quizá, la última puerta que le urgía cerrar o abrir, según se desee ver –apunta Gómez Aguilera–: la de la responsabilidad moral del individuo, interpelando a cada uno de sus lectores, hurgando en su conciencia, para incomodar, intranquilizar y depositar en el ámbito personal el desafío de la regeneración: la eventualidad, si bien escéptica, de encarrilar la alternativa de un mundo más humano”. Porque, parafraseando el título del texto de Roberto Saviano que cierra esta edición ilustrada de Alabardas, todos conocíamos a Artur Paz Semedo, aunque sea otro su nombre.

Una reflexión sobre la industria del armamento y el tráfico de armas, con textos de Fernando Gómez Aguilera y Roberto Saviano e ilustraciones de Günter Grass.

jose-saramago_grandeJosé Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) es uno de los escritores portugueses más conocidos y apreciados en el mundo entero. En España, a partir de la primera publicación de El año de la muerte de Ricardo Reis, en 1985, su trabajo literario recibió la mejor acogida de los lectores y de la crítica. Otros títulos importantes son Manual de pintura y caligrafía, Levantado del suelo, Memorial del convento, Casi un objeto, La balsa de piedra, Historia del cerco de Lisboa, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres, La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la lucidez, Las intermitencias de la muerte, El viaje del elefante, Caín y Claraboya. Alfaguara ha publicado también Poesía completa, Cuadernos de Lanzarote I y II, Viaje a Portugal, el relato breve El cuento de la isla desconocida, el cuento infantil La flor más grande del mundo, el libro autobiográfico Las pequeñas memorias, El Cuaderno, José Saramago en sus palabras, un repertorio de declaraciones del autor recogidas en la prensa escrita, y El último cuaderno. Recibió el Premio Camoens y el Premio Nobel de Literatura. www.josesaramago.org

Alabardas de José Saramago. Alfaguara, 2014. 152 pp.,  17 €. También ebook 7,99 €.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: