Artículo: ‘El Arte de la Medicina’ de Teresa Reinoso

 

MedicinaDe Teresa Reinoso. Ganadora de la X edición de  www.excelencialiteraria.com

 

Él es estudiante de Filosofía. Ella, de Bellas Artes. Yo estudio Medicina. Y perdido en la conversación, un pobre Erasmus alemán que quería ser ingeniero.

Podría ser el comienzo de un chiste, pero no: discutíamos sobre el Arte. Y tras coincidir en que, efectivamente, el Arte puede ser una medicina, nos preguntamos: <<¿es la Medicina un arte?>>. Sin duda alguna, sí.

Podría intentar convencer al lector con los maravillosos giros literarios y lingüísticos que pueblan la literatura médica. Por ejemplo, el uso de sinestesias: ¿a quién, sino a un médico, se le ocurriría describir un sonido cardíaco como “romboideo”? Por no hablar de las metáforas: aunque usted no sepa nada de Medicina, en seguida se imaginará cómo es un “vómito en escopetazo”, o cómo el “signo de la fóvea” en pacientes con edema.

Pero no solo en lo lingüístico sino en lo gráfico: si el lector abre cualquier atlas de Anatomía, comprenderá por qué los clásicos le envidiarían por disfrutar de una fisionomía humana nunca tan bien retratada. O incluso en lo musical: jamás pensé que habría que aprender tantos ritmos (¡y arritmias!) en una carrera tan poco relacionada con la obra de Beethoven.

Tal vez, lo lógico sería pretender argumentar que el arte de la Medicina se esconde en la capacidad de ver dónde no se ve, en saber tratar de manera paulatina la enfermedad y adivinar cuáles son sus manifestaciones a través de los más nimios cambios corporales. Pero, no. Aunque todo lo anterior es muy cierto, la Medicina es Arte por algo mucho más importante que eso.

La Medicina es Arte porque es Humana. Es, tal vez, la disciplina más humana que existe. Y es que Arte es, ante todo, la más perfecta expresión de Humanidad.

El médico es el mejor conocedor de la persona. Nos decía un profesor: <<El hombre es cuerpo y alma. Y el alma es la segunda parte de la Medicina>>. El médico trata no solo la fisiología, sino a la persona en el momento en el que es más humana: cuando recuerda que es mortal. Es entonces cuando las cosas se ponen en su sitio, cuando los problemas se objetivan y lo verdaderamente importante sale a la luz. Y en ese momento no se necesita un técnico de salud; se necesita a un ser humano.

Teresa Reinoso
Teresa Reinoso

Como cada Arte, tiene su misterio, y hay que aprenderlo. Yo tengo la inmensa suerte de disfrutar de los mejores profesores. Pero, sin duda, los que de verdad me enseñan cuál es el objetivo del Arte para el que me estoy preparando, son los pacientes, cada uno con su propio modo de ser, humanizando a los que les rodean.

Ese es el arte de la Medicina: humanizar y ser humanos.

Y salvando las distancias, el lector también comprenderá si le digo que no hace falta saber Medicina para poder ser médico. Y entenderá si le digo que, de hecho, al mundo le vendría bien tener más médicos. Médicos más artistas, más humanos.

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