Reseña LIJ: ‘La negrura del mar’ de Ramón Caride

LanegruradelmarLa negrura del mar de Ramón Caride. Ilustraciones de Miguelanxo Prado. Anaya, 2014. Rústica, 144 pp., 8,50 €.

Por José R. Cortés Criado.

Ramón Caride lleva al futuro, año 2076, esta historia de contaminación marina. Dos hermanos, Sheila y Said, ven con asombro unas manchas de petróleo en las costas gallegas, son vigilantes del ecosistema, viajan en naves súper rápidas y se sorprende al ver esa marea negra, sobre todo ahora que ya no existe el petróleo y desde hace muchos años está prohibido llevarlo en barcos.

De sus investigaciones, deducciones y comprobaciones se deduce que alguna nave transportó ilegalmente el producto y cuando tuvo algún problema con el barco, lo hundió y no dio parte del siniestro a nadie, para ahorrarse gastos, sin importarles las consecuencias negativas para el medio ambiente.

Al hilo de su proceso investigador conocen a una señora que les entrega unas cartas que les escribió su hermano, ya fallecido, relatándole lo sucedido con el hundimiento del famoso barco cargado de petróleo en las costas gallegas en el año 2002, llamado Prestige.

El autor hace un repaso de los acontecimientos vivido en Galicia y el resto de España a consecuencia de esa catástrofe sin igual en las costas españolas. Ramón Caride toma partido por la vida y la supervivencia de las especies, criticando las nefastas actitudes de los gobernantes del momento que con su ineficacia aumentaron el daño.

La historia está escrita con fuerza y rabia, la que siente un ser impotente ante tantas contrariedades y una mala gestión del problema. Sin duda es un buen reclamo recurrir a unas epístolas para cargar de veracidad el relato.

Si la primera parte narra un acontecimiento que presencian los dos hermanos, la segunda muestra la identidad de ambos, también se retrotrae al pasado para justificar su existencia y la ausencia de sus padres, son víctimas de la la sinrazón.

El autor narra la vida placentera en un lugar entre Israel e Irán hasta que unos aviones de reconocimiento descubren el poblado y sus habitantes se ven obligados a huir, aunque sólo pueden hacerlo tres mayores y un grupo de niños. Entre ellos Sheila y Said.

Su abuelo nunca quiso contarle las desavenencias del pueblo judío con sus vecinos musulmanes ni las masacres cometidas sobre seres inocentes como ellos, prefiere educarlos en La Paz y la convivencia con todos.

Sus padres resultaron muertos en un ataque del ejército enemigo. Los dos hermanos junto a los demás huidos salvaron milagrosamente sus vidas al ser acogidos por fuerzas internacionales, hoy cuidan del planeta, de la paz y la convivencia entre los pueblos.

La primera parte es una historia más larga y la segunda, más corta, sirve para dar a conocer la identidad de los protagonistas.

Ambas historias nos hacen reflexionar sobre los problemas medioambientales y sobre la existencia de niños víctimas inocentes de las guerras que asolan a muchos pueblos; y reflejan el sentir por los problemas sociales de su autor.

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