Artículo: ‘Un incentivo para la Ciencia’ de Jon Asier Bárcena

física

De Jon Asier Bárcena. Ganador de la VII edición www.excelencialiteraria.com.

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Las Olimpiadas Científicas han sido uno de los mejores activos de las universidades para incentivar a que muchos bachilleres estudien carreras de Ciencias. Estas Olimpiadas consisten en cinco concursos en los que se les plantean problemas en las disciplinas de Matemáticas, Física, Química, Biología y Geología respectivamente. En la fase local, las universidades públicas seleccionan a los tres mejores participantes para la fase nacional, donde se entremezcla convivencia y competición. Los ganadores reciben como premio un billete para participar en la fase internacional. Aunque, mejor, debería escribir “recibían”, ya que es muy posible que este año los organizadores no encuentren mecenas que sostengan las Olimpiadas Científicas.

Es muy importante que tengamos en cuenta que estas competiciones transcienden su finalidad inicial de reclutar jóvenes para las carreras científicas. Sin ir más lejos, aunque en mi caso esté cursando el grado en Matemáticas, el tiempo que he dedicado a la Olimpiada de Física no fue en balde, ya que me estimuló en la materia hasta el punto de lanzarme a estudiar un manual de Física universitaria. Haber ido más allá de lo que exigían en Selectividad, me supuso un balón de oxígeno en la asignatura de Física General, una de las más duras del grado en Matemáticas. Por otro lado, en la competición fue la única vez que pude realizar, durante el bachillerato, un experimento con utensilios de laboratorio. Disponer de herramientas profesionales fue una experiencia alentadora para mí, ya que estaba desmotivado porque en los amagos de experimentos que había realizado en mi casa, nunca obtuve las fórmulas que aparecen los libros de texto a causa de mis torpes “dos manos izquierda”.

Reconozco que sin la Olimpiada de Física aún estaría interesado en la materia, pues gracias a Carl Sagan y Neil deGrasse Tayson, presentadores de la saga Cosmos, esta Ciencia seguiría teniendo un hueco en mi corazón. Sin embargo, mi preparación para la asignatura de Física General hubiese sido más pobre, me consideraría un inútil a la hora de trabajar en un laboratorio, no habría disfrutado una Semana Santa dedicada a la observación y el estudio Física y no habría conocido al coordinador del concurso, con quien mantengo esporádicas conversaciones de gran interés.

Un bajo nivel en Física empeoraría mi desempeño como matemático, porque las disciplinas científicas son los engranajes de la gran maquinaria que los matemáticos queremos replicar. No en vano, los avances en Ciencia, Medicina y Tecnología están interrelacionados. Por ejemplo, una parte importante de las Matemáticas es la mejor herramienta para comprender las leyes de la Naturaleza. Por ejemplo, el Centro Vasco de Matemáticas Aplicadas (en donde he solicitado realizar unas prácticas el próximo verano) trabaja proyectos de Física Estadística, Mecánica Cuántica y Mecánica de Fluidos. De hecho, se puede acceder a la Física Teórica por la carrera de Matemáticas, ya que la falta de experimentación se compensa con rigor.

Jon Asier Bárcena
Jon Asier Bárcena

Cada concursante de las Olimpiadas tiene su historia. En mi caso, fue el abono para que florecieran las semillas de mis estudios universitarios, de mi pasión por el cálculo que porto en mi interior. No soy el único. Ni siquiera soy una excepción. Tal vez bastara recopilar la historia de cada concursante para que este evento se convirtiera en una de las joyas del ministerio de Educación.

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