Entrevista a Juana Salabert, autora de la novela negra ‘La regla del oro’

juanasalabert“Cuando hay crisis o situaciones de conflicto o se sale de dictaduras siempre surge la novela policíaca con mucha fuerza “

Por Carmen Fernández Etreros.

Esta mañana soleada de mayo hemos disfrutado de una interesante charla con la conocida escritora Juana Salabert de la que se acaba de publicar su nueva novela La regla del oro en  Alianza editorial.  Una obra en la que la escritora cambia totalmente de registro y nos sumerge en una trama de novela negra que desmonta lo más bajo del sistema.

La novela comienza en las navidades de 2012 en Madrid cuando un joyero, centrado últimamente en la compraventa del modesto oro familiar de los asfixiados por la crisis, aparece degollado entre unos contenedores de reciclaje con un acusador mensaje encima. No es el primero. Semanas antes, otros “comprooro” fueron asesinados de modo.

P. ¿De dónde surge la idea de tu novela La regla del oro? ¿Te inspiraste en el fenómeno de los “Comprooro”?

R. Un día en un cruce me dio el típico repartidor de propaganda con carteles por el pecho y la espalda un papelito de los “Comprooro”. Entonces yo llevaba tiempo barajando escribir una novela policiaca, se lo había prometido a Ana María Matute que devoraba una policiaca tras otra. Siempre se me ocurren así por una imagen que veo en una calle, escuchando un fragmento de música en el metro. Es una novela ambientada en plena crisis y sobre todo sobre la avaricia y el afán de posesión. El oro siempre es el valor seguro que cuando empiezan las crisis siempre viene esa obsesión de buscar de lo que no se esfume. Las acciones suben y bajan pero el oro puede subir pero es raro que baje. El inconsciente colectivo obsesionado por el oro entendido como seguridad y también como status.

P. ¿A qué se debe este cambio de registro hacia la novela negra con el que nos hemos encontrado en La regla de oro?

R. Yo creo que no supone tanto un cambio de registro pero al ser novela negra tiene una serie de convenciones y eso es quizás lo distinto. Pero hay muchos temas de los que suelo trataren mi narrativa.

P. ¿Cómo te has documentado para la novela y cuánto tiempo has tardado en escribirla?

R. Visité algún “Comprooro” y observé mucho. No soy muy amiga de prepararse tanto las novelas que luego te sientas muy encorsetado a la hora de escribir. Intenté meterme en el personaje, en su psicología. Los “Comprooro” son como cualquier comerciante a los que la crisis ha sacado a la luz y hay gente honrada y también gente que no lo es con balanzas trucadas, asuntos turbios desde el punto de vista de evasión de capitales, blanqueo… Pero se da en ese sector pero en otros muchos. La novela no es un ataque a los “Comprooro” por supuesto.

P. ¿De dónde nace el personaje del inspector Alarde, ese joven y perspicaz policía? ¿Te inspiraste en alguien de la vida real?

R. No me he inspirado en nadie real. El inspector es alguien con un drama y terribles pérdidas y agravios familiares detrás. Quería a una persona sensible, inteligente y que no estuviese obsesionado con su historia y quisiese salir adelante. Me he sentido muy a gusto con ese inspector joven que tiene lo que es para mí más importante para ser humano: es capaz de mirar y observar lo que le rodea. Es un personaje además capaz de comprender a las mujeres. No un mujeriego pero si un hombre interesado como se decía antes por el “alma femenina”, tal vez porque por su situación personal ha perdido muy joven mujeres de su vida.

 Quiero además seguir con más novelas que tengan al inspector Alarde como protagonista pero no me voy a dedicar solo al género policíaco porque de hecho la que estoy escribiendo ahora no es policíaca pero quiero alternar una policíaca y otra no.

“Los personajes blanco o negro a mí no me interesan ni en literatura ni en cine ni en teatro”.

 P. Los personajes femeninos de la novela como la hija de la víctima o las empleadas, su amiga criminóloga Berta, ¿no crees que son personas muy complejas?

R. Todos somos fruto de lo que se nos dio al nacer pero también al crecer, nuestra educación y por tanto los personajes blanco o negro a mí no me interesan ni en literatura ni en cine ni en teatro. Me interesa descubrir que hay detrás y siempre vamos con máscaras, de un modo u otro. Me gustaba también hablar de la relación de amistad con la criminóloga porque no he entendido muy nunca eso de que hombres y mujeres no pueden ser amigos. Tengo muchísimos amigos hombres y quería reflejar esa amistad.

P. ¿Te has sentido cómoda entonces en este género?  ¿Crees que se puede clasificar como una novela negra?

R. Sí aunque es más difícil que otros géneros. Tienes libertad pero también unas convenciones. El lector de novela policiaca es muy fiel, muy disciplinado pero también muy exigente. Me he entretenido investigando porqué se mata, cómo se mata y quién mata. Me da igual que se la clasifique como novela negra porque cuando pienso en uno de los escritores que más me gustan como Simenon lo que me engancha es que construye un mundo y con solo leer una página te das cuenta de que es irrepetible su estilo, sus personajes, sus tramas son de él y de ningún otro. Y eso ocurre porque es un magnífico escritor. Me interesaba crear personajes, la intriga por la intriga no me interesa.

P. Pienso que además ahora hay una novela negra diferente que estáis haciendo en España las mujeres, muy alejada de la nórdica… 

R. Noruega por ejemplo tiene gran calidad en su sistema de bienestar social pero estamos en sociedades muy diferentes. Creo que ese fenómeno del puritanismo protestante está muy presente en las novelas de los autores nórdicos y no lo está en las latinas. He leído mucha novela policiaca francesa y también autores españoles como Lorenzo Silva y Marta Sanz, que no son solo de policiaco y son muy consistentes. Tengo pilas por leer de autores nuevos como Domingo Villar del que me han hablado muy bien. Cuando hay crisis o situaciones de conflicto o se sale de dictaduras siempre surge la novela policíaca con mucha fuerza porque es como un prisma que te permite hablar de problemas sociales importantes o de carencias de libertades o de corrupciones pero pasándolas por un filtro.

laregladeloroP. ¿Qué pretendías con esta novela?

R. Quería hablar de la crisis, la codicia y también de los demonios familiares. La familia o la falta de familia en mis novelas suele tener mucha importancia. Pero sobretodo quería desarrollar una trama entretenida como cualquier novela policiaca y también indagar en cómo algunas heridas o resentimientos filiales puede provocar mucha sensación de desamparo en la gente y si a eso unes la crisis que se lo lleva todo por delante y reflejar todos los sacrificios de los ciudadanos ya que se refiere al año 2012 que fue durísimo para todos.

P. ¿Cuáles son tus planes de futuro como escritora? ¿Piensas seguir escribiendo novelas policiacas?

R. Estoy escribiendo otra novela que nada tiene que ver con novela negra pero tengo ya el primer capítulo de la siguiente entrega de La regla del oro que también protagonizará el inspector Alarde.

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