La Reina Sofía inaugura la Feria del Libro de Madrid

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Dolores Redondo ha sido la encargada de leer esta tarde el pregón inaugural de esta nueva edición de la Feria del Libro de Madrid

 

Su Majestad la Reina Sofía ha inaugurado esta mañana la 74ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que permanecerá abierta hasta el próximo 14 de junio. A las doce del mediodía, una hora después de que las casetas subiesen sus persianas, la Reina comenzaba el recorrido por el Paseo de Coches del Retiro acompañada por el subsecretario de Educación, Cultura y Deporte, Fernando Benzo, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; la consejera de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, Ana Isabel Mariño, y el director de la Feria, Teodoro Sacristán.

La Reina se ha interesado por las más recientes novedades editoriales y los primeros libros que se llevó para su biblioteca fueron dos de poesía: Cerca de cien, una antología de Ida Vitale, último Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y Ojo a Visor, el título número 900 de la colección Visor de poesía. También llamaron su atención ensayos como el Martín Caparrós, El Hambre; Mujeres y libros, de Stefan Bollman; Una historia natural de la curiosidad, de Alberto Manguel; Belleza sin ley, de Juan Goytisolo, y Los libros y la libertad, de Emilio Lledó.  El catálogo de la exposición que la Biblioteca Nacional ha organizado para conmemorar el V Centenario de Teresa de Ávila y el estudio sobre la autora de Las moradas que han publicado Rosa María Alabrús y Ricardo García Cárcel fueron otras adquisiciones que hizo doña Sofía. Los libreros también la obsequiaron con la guía de la próxima edición de PhotoEspaña, el estudio de Isadora Rose-de Viejo sobre La Real Fábrica de papeles pintados de Madrid, el catálogo de la exposición de Van der Weyden del Museo del Prado y el de la muestra Atrapar la vida, del fotógrafo Eugeni Forcano; también con novelas : Como la sombra que se va, de Antonio Muñoz Molina; La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr; El amante japonés, de Isabel Allende; La templanza, de María Dueñas, y Misterioso asesinato en casa de Cervantes, de Juan Eslava Galán, entre otras.

Como en visitas anteriores, la literatura infantil y juvenil despertó su interés de forma especial. Se llevó tebeos, como los de Mortadelo y Filemón, de Francisco Ibáñez; y libros troquelados, además de dosscanimation books, versiones de El mago de Oz y Stars Wars. El secreto de Sofía, Premio de la Fundación Cuatrogatos 2015; Las mascotas del mundo transparente, de José María Merino; El sueño de Berlín, de Ana Alonso y Javier Pelegrín, y Prohibido leer a Lewis Carroll, de Diego Arboeda y Raúl Sagospe, último Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, fueron algunos de los títulos que doña Sofía eligió.

Dolores Redondo leer el pregón inaugural de esta nueva edición de la Feria del Libro de Madrid

doloresredondo2Dolores Redondo, que acompañó a la Reina Sofía en parte de su recorrido, ha sido la encargada de leer esta tarde, a las siete, el pregón inaugural de esta nueva edición de la Feria del Libro de Madrid.

La memoria de Dolores Redondo, como la de casi cualquier lector, guarda el recuerdo de una infancia fascinada por las historias que prometen los cuentos y el lento aprendizaje que culmina al poder desentrañar la letra impresa: “Ese fue uno de los momentos más importantes de mi vida: cuando por fin pude leer sola”, aseguró la escritora, esta tarde, durante la lectura del pregón inaugural de la 74ª edición de la Feria del Libro de Madrid. Sobre la trascendencia de aquel momento, que fundó su pasión por la lectura y, simultáneamente, el impulso de escribir, Redondo añadió: “Leer hace el mundo más grande y me hizo consciente entonces de lo pequeño que era el mío: los años oscuros de los setenta en la zona pesquera de Pasajes, donde vivía; leer despertó el deseo de volar a aquellos lugares de los libros, lejanos y fascinantes, y tan vivos que la posibilidad de recrear otras vidas posibles despertó otro deseo, el de escribir, que superó incluso al de leer. Como los deseos verdaderos, este llegaba de muy adentro, de donde se agazapa el dolor y la frustración, y llegó con la mortificación por la torpe ejecución de una joven amante incapaz de satisfacer el objeto de su amor”. La niña convertida en una adolescente que se sentía naufragar encontró, según su propia confesión, un salvavidas en el libro Pequeño teatro, de Ana María Matute, que leyó con diecisiete años. En sus páginas, afirmó, “aprendí a reconocer ese espacio en el que busco la voz que necesito para mi trabajo; lo imagino como un océano turbulento, al que me gusta llamar el mar del norte”.

La autora de Trilogía del Baztán defendió cualquier iniciativa que promocione la lectura “no como una obligación, sino como promesa de libertad; no como una carga pesada, sino como el ariete que derriba los muros de mediocridad de nuestras vidas”. Y añadió: “La lectura es un arma poderosa contra la intransigencia, la violencia y la soledad. Es un paladín de la democracia y de los derechos”.

A nadie se le oculta, afirmó Redondo, la tormenta que atraviesan el sector editorial y las librerías tradicionales y se pronunció de forma rotunda en contra de una de las inclemencias que lo azotan: “La piratería mata. La piratería que roba y que además arrebata el orgullo del trabajo, la esperanza del éxito, los recuerdos y emociones que volcamos en nuestras obras, y nos deja la humillación y la rabia de sentirse maltratado. Dejemos de demonizar al usuario que se descarga un libro y vayamos al reyezuelo que en su isla del Caribe vive como una mosca oronda con nuestro sudor. Y vayamos a ellos a través de sus socios, las grandes compañías de ADSL, que ofertan sin pudor y a cambio de jugosas cantidades los instrumentos para el robo”.

Dolores Redondo no quiso terminar su pregón rindiéndose al pesimismo: “Ferias como esta procuran el encuentro con escritores y editores, correctores y traductores, formando al lector en la importancia de preservar un bien tan valioso como el aire que respiramos de la única manera posible, acercándonos a todos los actores del libro. Se acabaron los tiempos del escritor en su torre, del librero en su oscura tienda, del editor inalcanzable. Nuevos tiempos reclaman nuevas visiones, animadas por el acercamiento y la interacción”.

 

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