Paul Strand en Madrid

Paul Strand  Rebecca, New York [Rebecca, Nueva York],  1922 Copia al paladio Philadelphia Museum of Art, Filadelfia.  The Paul Strand Collection, adquirida con fondos aportados por el Sr. y la Sra. Robert A. Hauslohner (mediante intercambio)  1985-113-6 © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive
Rebecca, Nueva York, 1922. Copia al paladio Philadelphia Museum of Art, Filadelfia. The Paul Strand Collection, adquirida con fondos aportados por el Sr. y la Sra. Robert A. Hauslohner (mediante intercambio), 1985-113-6
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El estadounidense Paul Strand está considerado, como uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX. La retrospectiva realiza un recorrido cronológico por las seis décadas que abarcó su carrera (1910s-1960s) narrando desde los esfuerzos iniciales del artista por establecer la fotografía como forma clave de expresión artística independiente, hasta la madurez de sus distintivos retratos de personas y lugares que, a menudo, adquirieron la forma de libros impresos.

Paul Strand (Nueva York, 1890 – Orgeval, Francia, 1976), considerado como uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, se introdujo en la fotografía como un estudiante de secundaria en la Ethical Culture School de la ciudad de Nueva York. Su primer profesor de fotografía, Lewis Hine, le inculcó un profundo sentido de compromiso con la mejora de la sociedad civil.

Posteriormente entabló una estrecha amistad con Alfred Stieglitz tras conocerle en la que sería su primera visita a la galería 291. Ahí se encontró además con otros miembros de la Photo-Secession, entre los que estaban Gertrude Käsebier, Edward Steichen, Clarence H. White, Frederick H. Evans y Joseph Turner Keiley. Para Strand la visita a esta galería fue un momento decisivo en su carrera como fotógrafo, y durante los siguientes siete años se dedicó casi exclusivamente al estudio y la práctica de la fotografía.

Su trabajó se caracterizó por una marcada motivación social y compromiso político, manifestados en su continua voluntad por retratar el conflicto humano. Además buscaba continuamente extraer de la fotografía todo su potencial artístico, se fijaba en artistas de vanguardia, buscaba referentes para un arte fotográfico que aún no existía. Visitó exposiciones como el Armory Show, considerada como una de las más importantes que se habían organizado en América, y así descubrió una consagrada selección de arte francés y de artistas de las vanguardias contemporáneas. Cézanne y Van Gogh le enseñaron a Strand la composición de las líneas, formas y colores.

Entre 1915 y 1917 exploró la abstracción fotográfica, comenzando lo que denominó como los experimentos “formales” o “abstractos”: creando ampliaciones inusuales de detalles encuadrados, o buscando la simplificación de las formas. Además, en esta época se centró en temáticas clave como la fotografía a pie de calle y el retrato anónimo, que influyeron sobre una generación más joven de artistas de la fotografía.

En la década de 1920 y comienzos de los años treinta exploró el papel de la cámara como máquina moderna de incomparable objetividad y capacidad para el detalle. Entre las obras más emblemáticas de esta época se encuentran los primeros planos tomados a su primera esposa Rebecca Salsbury – su cabeza, su cuello, sus hombros desnudos – que permitían ver el interés por las composiciones formales, buscadas ya en sus composiciones urbanas. Los primerísimos planos que Strand había empleado en la serie de fotografías abstractas y en las mecánicas, serán ahora sustituidos por planos generales, adecuados a la naturaleza del paisaje urbano que se proponía capturar. Sus maestros Hine y Stieglitz tenían un gran sentido del movimiento y le influyeron en su forma de capturarlo en las masas en la gran ciudad.

Strand se dedicó entonces más de una década al cine, atraído por su capacidad narrativa y por ser objeto del público de masas. Sheeler le introdujo en este mundo a través de su propuesta de realizar una película sobre Nueva York, Manhatta (1921), donde no sólo les interesaba el tema, si no la manera de abordarlo.

En los años cuarenta el artista retoma la fotografía para hacer extensas series que finalmente presentaría en forma de libros. Concebidas como retratos, estas series muestran el modo en que el pasado y el presente conforman una región, un pueblo o un país entero. Desarrolló en sus diversos viajes al suroeste de Estados Unidos, Canadá y México, proyectos centrados en comunidades específicas, estudios de pueblos a través de sus gentes y de sus elementos culturales identitarios. Strand continuó centrándose en este tipo de trabajos durante el resto de su carrera, destacando sus series sobre Nueva Inglaterra, Francia, Italia, las Hébridas, Egipto, Marruecos, Rumanía o Ghana, materializados en la publicación de libros de importante difusión.

Paul Strand

Del 3 de junio al 23 de agosto de 2015

Sala Bárbara de Braganza

Más información en exposiciones.fundacionmapfre.org/exposiciones/es/paulstrand/presentacion/

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