Entrevista a César Mallorquí: “El Cervantes Chico es un terrón de azúcar muy, muy dulce”

César Mallorquí 2

 

“Me encanta escribir para jóvenes; son los mejores lectores del mundo”.

 

Por Carmen F. Etreros.

 

Esta semana lluviosa de octubre tenemos la suerte de charlar con el escritor Cesar Mallorquí que recibirá la próxima semana el Premio Cervantes Chico de literatura infantil y juvenil. Hijo del escritor José Mallorquí, el creador de El Coyote desde muy pequeño disfrutaba escribiendo y pronto publicó su primer relato en una revista. Estudió periodismo y trabajó para diversas publicaciones,  pero durante muchos años se dedicó a la publicidad como creativo de varias agencias multinacionales. Actualmente se dedica plenamente a la escritura, y ha resultado ganador de numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Literatura Juvenil en 2013 por La Isla de Bowen (Edebé).

P. ¿Qué significa para ti recibir el Premio Cervantes Chico 2015 de literatura infantil y juvenil?

R. Es un gran honor y una profunda satisfacción, porque ese galardón no premia a un título en concreto, sino a toda mi obra. Suelo decir que los escritores somos como caballos de carreras que corremos solos en hipódromos vacíos. Mientras escribimos nadie nos jalea ni nos anima, es un trabajo muy solitario. Pero a veces, cuando un caballo corre bien, alguien le palmea el lomo y le da un terrón de azúcar. Bueno, pues eso es el Cervantes Chico: un terrón de azúcar muy, muy dulce.

P. ¿Recuerdas por qué comenzaste a escribir literatura juvenil? ¿Cuál es tu inspiración a la hora de escribir estas novelas?

R. A mediados de los 90 vi en la prensa la convocatoria del Premio EDEBÉ de literatura juvenil. Decidí presentarme y no gané, pero la editorial contrató mi novela. Al año siguiente volví a presentarme y gané. Luego conseguí varios premios más, mi obra parecía gustar a los lectores, así que ¿por qué no seguir?

Respecto a la inspiración, es la misma que para escribir cualquier clase de texto, y está en todas partes. Lo que siempre tengo muy presente es que debo ser lo más divertido posible. Teniendo en cuenta que “divertido” no es lo contrario de “serio”, sino lo contrario de “aburrido”.

P. ¿Te sientes más cómodo escribiendo para jóvenes o para adultos?

R. Para mí es exactamente lo mismo escribir para jóvenes que escribir para adultos, no hago diferencias. Por ejemplo, hace poco me contaron una historia real protagonizada por dos adultos. Una historia de amor a través de Internet con un final trágico, pero muy romántico. Aquel relato me cautivó y pensé en escribir una novela para adultos basada en él. Pero, de repente, se me ocurrió contemplar el asunto con la única diferencia de que los protagonistas fueran adolescentes. Y todo cambió de un modo sutil y más atractivo aún.

Bueno, pues ése va a ser uno de mis próximos proyectos. Narraré la misma historia, exactamente la misma, pero protagonizada por dos adolescentes de diecisiete o dieciocho años. Todo lo demás será igual.

Creo que si yo conecto con los jóvenes es porque soy honesto con ellos, porque les respeto, porque no rebajo el nivel ni soy condescendiente. Les doy lo mejor de mí mismo (sea esto mucho o poco), igual que haría con un adulto.

P. Tus novelas juveniles siempre llenas de aventuras, acción, misterio… ¿crees que por ese motivo conectan tan bien con los lectores juveniles de las últimas generaciones?

R. Ojalá fuera tan sencillo, ojalá bastara con escribir sobre un tema determinado para tener éxito. Pero no es así. Las librerías están llenas de novelas de aventuras, acción y misterio que no tienen lectores porque están torpemente escritas.

Creo que si yo conecto con los jóvenes es porque soy honesto con ellos, porque les respeto, porque no rebajo el nivel ni soy condescendiente. Les doy lo mejor de mí mismo (sea esto mucho o poco), igual que haría con un adulto. Pero, en realidad, eso tampoco explica nada. Sencillamente, intento escribir con la mayor garra posible, respetando siempre la inteligencia del lector, sea joven o adulto.

Isla de BowenP. ¿Cuál es el libro de literatura juvenil que más satisfacciones te ha dado? ¿Cuál es el libro para jóvenes que no volverías a escribir?

R. Supongo que la novela juvenil que más satisfacciones me ha dado es La isla de Bowen (Edebé, 2012). Fue el título con el que gané el Premio Nacional de Literatura Juvenil, así como varios galardones más, y la obra que mejores críticas me ha granjeado. Además, esa novela es un buen ejemplo de lo que decía antes, porque gusta por igual a jóvenes y a adultos. Creo que en mi carrera hay un antes y un después de La isla de Bowen.

En cuanto al libro juvenil que no volvería a escribir… Existe, pero es un tema un poco delicado, porque se trata de una novela que aún está en catálogo y que a mi editor le gusta. Por respeto a él, no diré cuál es. En fin, no es que la considere una novela horrible, pero está por debajo del nivel mínimo de calidad que me he autoimpuesto. Creo que la escribí en un mal momento.

P. ¿Cuáles son tus proyectos futuros en cuanto a la escritura? ¿Vas a escribir más libros para jóvenes?

R. Acabo de publicar Trece monos (Penguin Random House, 2015), una antología de relatos de fantasía y ciencia ficción para adultos (aunque también pueden leerla los jóvenes, claro). Actualmente estoy acabando de escribir una novela juvenil provisionalmente titulada El séptimo reino, de tema postapocalíptico La primera parte está protagonizada por adolescentes; pero en la segunda parte, situada once años después, esos adolescentes ya son adultos. Así que, ¿es una novela juvenil? Bueno, ¿por qué no?…

En un futuro cercano me gustaría escribir esa historia de amor por Internet de la que hablaba antes, aunque aún tengo que trabajar mucho el argumento y la estructura del relato. De modo que, en resumen, por supuesto que voy a escribir más libros para jóvenes. Me encanta hacerlo; son los mejores lectores del mundo.

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