Reseña LIJ: ‘Escarlatina, la cocinera cadáver’ de Ledicia Costas

escarlatina

 

Escarlatina, la cocinera cadáver de Ledicia Costas. Ilustraciones de Víctor Rivas. Editorial Anaya, 2015. Premio Nacional de Literatura Infantil 2015. Rústica, 176 pp., 12,50 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Román es un niño de diez años al que le gusta la cocina y no duda en pedir como regalo a sus padres, para su décimo aniversario, un curso de cocina que le permita llegar a ser un gran chef.

Los padres lo compraron por Internet en la página www.inframuetos.com, no pudieron sospechar que el regalo viniese oculto en un pequeño ataúd, el de Escarlatina, la cocinera del inframundo, muerta hacía más de un siglo y en espera de un “milagro” para volver a la vida.

Su regreso lo consigue si un ser vivo nacido como ella, el día de los difuntos, o sea, el dos de noviembre, la acompaña al más allá y entre ambos consiguen elaborar un plato que guste a los vivos y a los muertos.

Así que la niña muerta y su compañera Lady Horreur, una araña que vive en la nariz de aquella y habla con acento francés, junto a Román viajan al inframundo a bordo del mortibús y viven grandes aventuras donde se mezclan el tirano Amanito, sus setaseos (llamados así por llevar sombreros en forma de setas), un enorme pterodáctilo cadáver, los Mediomortis, su abuelo, fallecido hacía poco, y numerosos muertos de todo tipo.

Al final, gracias al arte culinario gallego consigue elaborar un plato que gusta a los del más allá y a los del más acá, una empanada de mejillones; menos mal que lo consiguió, de lo contrario él se hubiese quedado en el inframundo con Escarlatina para siempre, aunque el final no es tal como él lo pensó.

Esta mezcla de ingredientes literarios tales como el humor, mucho humor, la aventura, el misterio y las ganas de disfrutar de las vivencias cotidianas dan como plato una obra que trata el tema de la muerte sin mitificación alguna. Esa mezcla de humor escalofriante en el inframundo con los deseos del chico y sus ganas de vivir hacen que la trama sea divertida y arrastre al lector al más allá sin temor ni sobresaltos, ni angustia.

La escritura es ágil y amena, facilitando su lectura, que te atrapa desde su inicio; una buena obra que ha conseguido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2015.

Cada capítulo está introducido por una receta de su protagonista, así que los lectores pueden leer y cocinar desde unas magdalenas caseras para chuparse los dedos hasta cookies de chocolate tamaña XXL, pasando por caracoles de chocolate, que encierran cierta dificultad para novatos; todo ello sin olvidar la empanada de mejillones, aunque en el inframundo la llama de pelos, con crías de babosa, espuma de moho y salsa de páncreas.

Si tienes ganas de saber de la cocina del más allá y del más acá, deberás esperar hasta el 19 de noviembre que sale este libro a la venta.

 

 

 

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