Crítica: ‘La isla de Alice’ de Daniel Sánchez Arévalo

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La isla de Alice de Daniel Sánchez Arévalo.  Editorial Planeta, 2015.  Tapa dura con sobrecubierta, 624 pp.,  21.90 €.

 

Por Carmen F. Etreros.

 

Esta semana os vamos a hablar de La isla de Alice de Daniel Sánchez Arévalo, la novela finalista al Premio Planeta 2015. Una novela compleja en la que su autor nos relata un viaje peculiar: el que emprende su protagonista Alice para descubrir el pasado desconocido de su marido muerto.

El problema es que Alice se acaba de quedar viuda de Chris que ha sufrido un accidente de tráfico en un lugar muy lejos de donde debería estar. Alice tiene una niña de seis años y está embarazada de ocho meses, pero nada impide que tras enterrar a su marido decida descubrir el secreto y la mentira de Chris. Alice comienza a buscar el rastro de su marido en las cámaras de seguridad de los lugares por donde pasó antes de morir: los comercios, los bancos, las carreteras… Y todo le lleva al final a Robin Island, una ciudad en una isla de la nunca había oído hablar y de la que su marido tampoco le había hablado. Allí Alice rompe aguas y tiene por accidente a su hija Rubi en la isla y al final decide comprar una casa allí e investigar el rastro de los últimos días de su marido. Para ello recurre a todos los métodos que se le ocurren desde cámaras de seguridad hasta entrar en las casas de sus vecinos para mirar el ordenador. Poco a poco irá convirtiendo por una u otra razón a todos los vecinos en sospechosos y dejará de confiar en ellos. Buscar el pasado de su marido se convierte en una obsesión pero también en lo que la ayuda a soportar la vida sin él.

La novela plantea un complejo thriller pero también un viaje interior en el que Alice y su hija Olivia sufren en la isla un peculiar luto por la muerte de Chris. Al mismo tiempo Alice se convierte en una vigilante de la vida de sus vecinos, de sus alegrías y sus penas, sus secretos y sus peleas. Todos se convierten en sospechosos: Un dentista, una escritora, la dueña del hotel, la vecina que le vende la casa…

La isla de Alice plantea un thriller inteligente narrado en primera persona, que quizás en algunos momentos se convierte en demasiado minucioso y lento para los lectores en algunos capítulos, en el que su protagonista busca las mentiras y verdades de su pasado. Para Alice se convierte en imprescindible conocer el secreto de su marido para poder seguir con su vida y la de su familia. Hay que destacar el personaje de Olivia, la hija de seis años de Alice, que sufre la pérdida de su padre aferrándose a las cifras, con una curiosa manía de contar lo que falta y lo que queda. Una manera de volver a restaurar el orden en su vida tras la muerte de su padre.

En suma, La isla de Alice es una novela sobre el poder de los sentimientos, el dolor de la pérdida y la importancia de luchar siempre por conocer la verdad aunque nos suponga miedo, mucho miedo.

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