maleducadoDe Cristina Espiau. Ganadora de la XII edición www.excelencialiteraria.com

 

Los buenos modales, esas añoradas expresiones de buen comportamiento que son indicio de preocupación y respeto hacia los demás, hoy parecen ser una costumbre añeja. Por más que nos resistamos a creerlo, bien podrían estar afrontando el riesgo de extinción.

Esta afirmación, que en un principio podría parecer exagerada, es una realidad que se constata día a día en las calles, en los colegios, en las universidades, en los lugares de trabajo, y en los distintos escenarios donde las personas interactúan.

Hoy en día, los buenos modales parecen casi una rareza, para pesar de muchos, porque su desaparición ha ido acompañada de un deterioro de las relaciones entre las personas.

Algunos buenos modales básicos, como saludar, dar las gracias o pedir las cosas por favor, tienen menos riesgo de quedar erradicados. Ahora bien,  el contacto visual es una gran muestra de respeto que en estos últimos años ha ido poco a poco deteriorándose. Quizá las pantallas tras las que nos hemos acostumbrado a ocultarnos tengan la culpa de que muchas personas ya no sean capaces de mirar a los ojos a los demás. Tal vez sería provechoso recuperar el sentido del valor de una mirada, que según a quién, dónde y cómo, implica tantas insinuaciones y mensajes ocultos que es todo un arte digno de ser aprendido.

Además del contacto visual, se echan en falta en la sociedad las muestras de respeto a aquellas personas que ejercen algún ascendiente sobre nosotros. Seguramente el lector habrá oído contar que nuestros padres se ponían de pie en el más absoluto silencio siempre que entraba un maestro en el aula. De igual modo, se ponían de pie cuando se marchaba. Y si durante la lección entraba otro profesor para dar alguna noticia, volvían a levantarse y no se sentaban hasta que hubiese salido del aula. Nada más lejos de la situación actual en los colegios, donde los alumnos no solo no muestran ese tipo de deferencia hacia sus profesores, sino que también se faltan al respeto entre ellos.

Cristina Espiau
Cristina Espiau

Por otra parte, en una conversación no solo es importante el contacto visual, sino que el lenguaje y la manera de vestir tienen mucho que decir. Como base de todo esto está la educación, que influye mucho en la manera de desenvolverse de cada persona.

Los buenos modales son símbolo del nivel de civilización de una sociedad. Sería lamentable, en plena era digital, donde tantos avances se producen a diario, retroceder en aspectos tan esenciales como las relaciones interpersonales.