OrfeoOrfeo y Eurídice. Adaptación de Ricardo Gómez. Ilustraciones de Ana Pez. Editorial Edelvives, 2016. Colección Mitos clásicos. Cartoné, 40 pp., 215×215 mm., 9.00 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Nadie canta como lo hacía Orfeo, ya desde niño cantaba en vez de llorar, quizás porque es hijo de Calíope, la musa más importante de las nueve Musas, y según se dice, del dios Apolo; el caso es que cada vez que abría su boca los animales se amansaban a su vera y las plantas desprendían sus mejores aromas y hasta los hombres más rudos consideraban sus cantos preciosos.

Comenzó tocando la lira de siete cuerdas e inventó la de nueve en honor  a las nueve Musas, acompañó a los argonautas en su periplo haciéndoles la vida más agradable a bordo y eclipsando las voces de las sirenas.

Un día se enamoró de una hermosa dríade, Eurídice, se casaron, pero en la noche de bodas fue raptada por Aristeo, enamorada de ella y no correspondido, la joven logró escapar pero fue mordida por una víbora en el pie y murió.

Orfeo fue a buscarla hasta los infiernos, convenció a Caronte para lo llevase a la otra orilla del río Aqueronte a cambio de escuchar su canto; adormiló al can Cerbero; convenció a Hades, dios del infierno, para que se llevase a su mujer con una condición, no podía mirarla, tocarla, ni hablarle antes de que el sol cubriese todo su cuerpo y…

Desde entonces su vida fue dedicada a la música y su existencia está envuelta en misterios, que si Zeus lo mató con un rayo, que si unas mujeres que estaban enamoradas de él lo asesinaron…, pero lo cierto es que su cuerpo y su lira terminaron en la isla de Lesbos que se convirtió en el centro de la poesía lírica.

Muy buena recreación del mito de Orfeo y Eurídice llevada a cabo por Ricardo Gómez, que de forma amena adentra al lector en el mundo de la mitología clásica, y nos acerca a nuestra cultura clásica.

La mayor parte del texto tiene forma de narración, en ella se intercalan pequeños diálogos llenos de vida y esperanza.

El escritor ha pretendido ser fiel al relato clásico y mostrar en su texto las diferentes versiones que sobre determinados aspectos de la vida de Orfeo fueron escritas en la Grecia clásica.

El texto está ilustrado por Ana Pez que sabido dotar de sobriedad el relato, utilizando mucho los colores tierra, los verdes de la naturaleza y los azules del mar, sin descuidar el negro del inframundo, ni el rojo para la túnica del joven protagonista.

Al final de relato hay dos páginas ilustradas dedicadas a explicar quiénes eran las dríades, Caronte, Sísifo; el origen de la música griega y la importancia de Orfeo y Eurídice en el arte.

 

 

 

 

 

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