De Alejandro Caicedo, ganador de la XII edición www.excelencialiteraria.com

 

Burning estrenó en 1991 “Una noche sin ti”, un sencillo con estribillo contundente y  una melancolía que hería: <<Dan las seis, / sintonizo a los Stones,/ recuerdos del pelo largo/, viejos blues/ queridísimo Erick Burdom>>. La canción es un homenaje a otro tipo de vida, a una existencia distinta que se recuerda en los momentos difíciles y que te hunde en el pesimismo del que vivió lo bueno y está convencido que no lo volverá a lograr.

1991 fue también el último año de Diego Armando Maradona defendiendo la camiseta del Nápoles, que se convirtió en una representación incesaria de la caída de un ídolo.

Por último, 1991 también fue el año en el que la acción de la novela “Fiebre en las gradas” nos lleva, de forma fluida y elegante, al barrio de Londres donde vivía un joven Nicholas Hornby, que por aquel entonces ya tenía la lucidez suficiente para formular una frase que hace de salvavidas para los jóvenes que tenemos que ver, alguna que otra vez, cómo nuestro equipo recibe lo que en fútbol los vencedores llaman “una clase magistral de balompié”: <<Me enamoré del fútbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo>>.

Hoy ya no se escucha “Una noche sin ti”. Hoy nadie habla de Diego si no es por algún escándalo del tamaño de su ego. Hoy es complicado encontrar un libro de Hornby en cualquier librería.

Aunque en 1991 yo aún no había nacido, reconozco la dinámica que todos los aficionados tenemos que seguir: animar a nuestro equipo y alimentar el estoicismo para cuando el amor que se puede sentir por unos colores no consigue paliar el efecto de una derrota que nos rompe el corazón.

Ayer mi equipo fue vapuleado en una capital europea. Aunque no veo necesario mencionar su nombre ni los cuatro goles que encajó, estoy seguro de que cualquier hincha me entiende.

Por eso recuerdo, igual que Burning, la época en la que mi equipo ganaba todo. En mi cabeza suena el estribillo de la canción con un leve cambio: “…recuerdos del pelo largo, / viejos blues, / queridísimo Xavi Hernández”. Desconozco el por qué Burning mencionan a Eric Burdon -cantante del grupo The Animals-, pero sé por qué mi cabeza cambia su nombre por el de Xavi, pues representa aquella época en la que yo no era consciente de que me hacía mayor. También me vienen a la cabeza las imágenes de un chico que, por aquel entonces, lloraba en las gradas del estadio San Pablo, en la despedida de Maradona. ¿Habrá aprendido a sobrellevar las pérdidas? Hornby decía: <<mientras puedas sentir, olvídate de no sufrir>>.