Berna González Harbour regresa a la novela negra con ‘Las lágrimas de Claire Jones’

María recordaba la frase grabada en la lápida de Mary Jones en el cementerio protestante de Santander: «Temblad ante la palabra del Señor». —De hecho Quakers viene de quake, de temblor. Mañana lo hablamos. Anda, sube antes de empezar a temblar tú otra vez.»

Berna González Harbour vuelve la esperada nueva entrega de la comisaria de la Policía Nacional María Ruiz Pfeiffer, su tercer caso tras las celebradas novelas Verano en rojo (2012) y Margen de error (2014). Una obra de ritmo sostenido y ágiles diálogos que revela muchos secretos de un personaje que ya ha conquistado a los lectores, pese a su celo profesional, ya que se trata de una policía poco amiga de mezclar el trabajo con su vida privada. Y a la vez, Las lágrimas de Claire Jones es la excepcional confirmación de Berna González Harbour como una de las voces más solventes, sólidas y logradas de la nueva novela negra española. El ingreso sin ambages de la autora santanderina al distinguido club de las grandes damas del crimen y el de su creación, la comisaria María Ruiz, al parnaso de papel de legendarias investigadoras como la inspectora de homicidios de la Policía Foral Amia Salazar, de Dolores Redondo, o la inspectora Petra Delicado, de Alicia Giménez-Bartlett.

Las lágrimas de Claire Jones

El trabajo bien hecho no siempre tiene su justa recompensa, por lo menos en el principal cuerpo de seguridad del Estado. Que le pregunten si no a la comisaria María Ruiz Pfeiffer que, tras liberar a la niña secuestrada y atrapar a los malos en su anterior caso Margen de error, recibe de premio un castigo. Para quien lleva, como ella, el instinto del rastreador criminal en la sangre, su nuevo destino, Soria, lo es. Una de las provincias con más bajo índice de delincuencia, cuyo último caso de sangre irresuelto data de 1954, cuando una mujer presuntamente envenenó con matarratas a su marido antes de desaparecer para siempre. Fugitiva que de continuar viva, tendría hoy 101 años.

Con esa escueta y empolvada carpeta de casos pendientes mata el tedio de los lunes la comisaria y no las tiene todas consigo, porque desde que la desterraron a Soria invierte los fines de semana en visitar a un ausente Tomás Gutiérrez, el agente informático de la policía Tecnológica que resultó gravemente herido en el caso anterior y ahora yace en coma hospitalizado en Ávila. Un angustioso estado de espera para un paciente sin variación, del que justamente la comisaria se había enamorado y con el que había comenzado una relación. Su mala suerte en cuestiones sentimentales ya parce una seña de identidad.

 De esa rutina de agobiante inactividad finalmente la saca su viejo amigo el comisario Carlos, que la convence para que vaya a visitarlo a Santander. Allí, en el maletero de un Rover P5 Coupé, un coche británico de los años 60 abandonado en la zona restringida del puerto, aparece el cadáver de una joven y menuda muchacha sin señales evidentes de violencia que lleva más de tres meses descomponiéndose en ese improvisado sarcófago. Y en el asiento del copiloto descansa un ejemplar de The Times del 15 de octubre de 1998 al que le falta una noticia que ha sido recortada.

Es todo lo que necesita María Ruiz para meterse de cabeza en el intrincado caso de su amigo del que no tiene jurisdicción, mientras el cansino subdelegado de Gobierno de Soria, Rodrigo Tesón, con el ímpetu de su malhadado apellido, la corteja infructuosamente. Y por si fuera poco, no contento con su destierro a Soria, el recién nombrado jefe superior de la Policía, a quien sus subalternos llaman Jota Ese (en honor del alcohólico villano de Dallas Jota Ere), intenta hundir la carrera de la comisaria y sacarla de juego definitivamente, filtrando a los medios un comprometido expediente de su pasado como psicóloga del cuerpo; quizá porque María sabe demasiado del turbio currículum profesional de sus superior.

Y a todo esto el caso al que se enfrenta la comisaria se las trae, porque la científica descubre en el cuerpo de esa frágil muchacha rubia del maletero, a quien una suerte de madame del turbio garito donde se la vio con vida por última vez apodaba “Pajarito”, el rastro de semen de tres hombres y no será el único cadáver que revele la investigación. Una intrincada trama que se extiende al otro lado del canal de la Mancha y hunde sus raíces en el pasado hasta los tiempos de posguerra, cuando Mary Jones, la abuela de la muchacha asesinada, dirigía el Friends Service Comittee, una organización cuáquera de ayuda a los refugiados republicanos.

Y el caso es delicado no sólo porque una de las piezas de la investigación remite a la burundanga o escopolamina, la droga de las violaciones bajo “sumisión química” de escalofriante actualidad, sino porque puede que la trama implique incluso a mandos corruptos del mismo cuerpo policía al que pertenece la comisaria. Para resolverlo María Ruiz necesitará la ayuda de los suyos: el parco agente Esteban y el fiel novato Martín, que sigue llamándola “Jefa” aunque ya no esté a sus órdenes, e incluso el periodista de sucesos Luna que, al igual que la comisaria, no pasa por su mejor momento profesional y ahora se encarga de reportajes de viajes para El Diario.

Pero no sólo eso, porque además de enfrentarse a sus errores del pasado la comisaria deberá comprometerse a fondo con la investigación para llevarla a buen puerto, superar sus miedos más profundos y poner el cuerpo.

La autora

Berna González Harbour es una escritora española de novela negra, creadora de la comisaria Ruiz y considerada una de las voces más actuales y representativas del género hoy en España. Con Verano en rojo(2012) y Margen de error (2014) dio vida a este personaje inolvidable cuya serie continúa con Lágrimas de Claire Jones. También es autora de la novela Los ciervos llegan sin avisar (2015).
Es periodista, analista política y colaboradora cultural. Trabaja en la sección de opinión de El País, donde anteriormente ha sido editora deBabelia, subdirectora del diario y enviada especial a numerosos países en conflicto. Escribe en las secciones de cultura, opinión y en Babelia,y participa habitualmente en la tertulia de Hora 25, en la Cadena Ser.

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