Reseña LIJ: ‘Cosquillas para el corazón’ de Mercè Conangla

Cosquillas para el corazón de Mercè Conangla. Ilustraciones de Jaume Soler. Parramon, 2017. Tapa dura, 64 pp., 17.00 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Como dice el subtítulo del libro, se trata de diez cuentos para aprender a ser feliz, esa es la idea de los autores de los relatos que desde diferentes perspectivas intentan alegrarnos el corazón.

La primera tiene que ver con la cocina, pero sin necesidad de encender los fogones. Zulma creará la mermelada de la felicidad con la ayuda de sus padres un día de campo. Lo que han de hacer es introducir en un bote aquellos olores, colores, recuerdos que les agraden y agitarlo muy bien.

El segundo relato lleva por título El doctor reparacorazones, sus medicinas son únicas: charla tranquila, jarabe de perdón, día para mí, gafas limpia-miradas o jarabe de esperanza. Todas dan resultado en sus pacientes.

Cuando las nubes lloran es el tercero y hasta tiene fragmentos en versos rimados que nos llevan desde el gris de las nubes cargadas de agua hasta el feliz y colorista arco iris.

De sonreír trata el cuarto, Sonrisas contagiosas. Nada mejor para ser feliz que sonreír, los versos de nuevo nos llevan al payaso, a la carcajada, a la sonrisa silenciosa, a la de buenos días, a un abrazo muy grande y hasta las cosquillas para contagiar a los demás.

¿Quién hará reír al cielo? Mira que está triste el cielo cuando llueve hay truenos y relámpagos, pero cuando las nubes se descuidan, un rayito de sol le hace cosquillas al cielo y este sonríe.

Y también llega El día de los pies, sí, esas partes de nuestro cuerpo que solemos llevar encerradas y hasta huelen mal de vez en cuando. Cuando los tratamos con alegría ya sea bañándolos en pinturas, haciéndolos saltar sobre los colchones o dándoles masajes, conseguimos que los pies pasen un día grande.

Y en Miedo a volar podemos ver a la pequeña cometa alejarse de sus padres y volar autónomamente, como hacemos las personas cuando crecemos.

Un bumerán que viene y va nos avisa entre verso y prosa que lo que das, recibes y lo que lanzas, vuelve.

La rabia, el rencor, el malhumor, el resentimiento engordaron a una nube rosada hasta que gritó ¡No quiero vivir enfadada! Y decidió limpiarse por dentro, desde entonces solo bebe agua del lago de la Alegría.

En el último relato Lucas está triste porque perdió sus cosquillas pero el hada le dio la clave y se remedió en la casa del duende, comiendo la tortilla de colores en El duende comecosquillas.

Al final del libro está la receta para que tu corazón no deje de sonreír. Son nueve ingredientes mágicos que encontrarás fácilmente en tu entorno y te harán más agradable la vida diaria.

Todas las historias son amenas, tiene su pizca de humor y magia que atrapan a lector ansioso por saber cómo solucionarán los personajes sus problemas y serán felices.

Además es una buena guía para aquellos que no saben sacar partido a las alegría que le mundo nos ofrece continuamente. Hay que ser optimista y disfrutar riendo o sonriendo solamente.

Los textos están acompañados de las ilustraciones de Ester Llorens, llenas de magia y color nos presentan unos personajes muy característicos de buenas narices, grandes ojos y caras alargadas; a ellos hay que añadir pequeños elementos que forman parte del relato ya sean muñecos, ovillos de lana, plantas, pájaros o mariposas.

La ilustradora ha sabido combinar colores con recortes, ya sean de cartulinas, telas, lanas o fotografías de zapatos, coches, cubos, bolsos o prismáticos que dotan de vida y magia cada página.

Buen libro para educar el corazón y los sentimientos.

La editorial Parramon ha cuidado mucho la presentación del libro con sus duras portadas, hojas de papel satinadas y separar los cuentos como si de un listín telefónico se tratase, cada cuento tiene un dibujo alusivo para marcarlos en vez de las letras del abecedario.

 

 

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