‘El viento hace la veleta’: Retrato descompuesto de una familia

El viento hace la veletaMalala Producciones pone en escena una obra tragicómica sobre los lazos familiares.

Por Carlos Mesa Espinosa.

 

Todos los miércoles de septiembre Malala Producciones ha puesto sobre las tablas de la sala alternativa madrileña Nave 73 la obra El viento hace la veleta, escrita por el alemán Philipp Löhle y con dirección de Tomás Cabané.

La obra empieza situándonos en mil novecientos y algo en el hogar de una familia feliz —¡foto!—: padres jóvenes, hijos pequeños y un trabajo que les apasiona. A partir de este punto seremos testigos de un viaje familiar a través del tiempo: los hijos se van haciendo mayores, llegan los problemas en el trabajo y el matrimonio se va deteriorando. Conforme van avanzando los mil novecientos y pico, todo parece ir envolviéndose en una tormenta que emborrona todo. Y poco a poco, esa familia va dejando la felicidad perdida por el camino a golpe de… ¡foto!

Juan Paños, Ana Carril, Inma Garzía e Iván Luis dan vida a padres e hijos y, entre tanto, a algunos otros personajes únicamente con ligeros cambios en el vestuario. A lo largo de las escenas, distanciadas por años, vamos viendo la evolución en los personajes, su decadencia, su madurez. Juan Paños e Inma Garzía hacen un gran trabajo, pues su interpretación evoluciona desde la infancia hasta la edad adulta, con su despreocupación en la niñez, los secretos en la adolescencia y las obligaciones en la madurez.

La escenografía goza de sencillez pero originalidad a partes iguales. Una estructura con ruedas que al principio se encuentra en el centro del escenario pero que, poco a poco, los actores irán desplazando para convertirla en un coche, unas escaleras, un bar…

La familia permanecerá siempre… ¿unida?

Cuatro. Padre, madre, hijo e hija se sientan a desayunar. Todo aparenta cierta normalidad. Desayunan. Una casa. Una salista. Un puntico del tamaño de la cabeza de un alfiler en la nada azul. La familia. La excusa de un desayuno para forjar un vínculo irreal. Una familia como muestra de catálogo ideales burgueses. Hasta que el padre de la familia pierde su medio de vida. Con el desempleo viene la crisis, las preocupaciones, los conflictos y el divorcio. Es una montaña rusa de emociones, un paseo por la vida donde cabe el drama y la ironía.

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