El conejito que quería un bollito de Ramón Besora. Ilustraciones de Zuzanna Celej. Editorial Edebé, 2017. 247 x 247 mm., 32 pp., 10,00 €. (+ 3 años)

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Esta es una historia en verso de un conejito que quería desayunar un buen bollito, y para ello nada mejor que contar con la colaboración de sus compañeros del bosque, por ya se sabe, de la unión de todos surge algo mejor de que la suma de individualidades.

Así que nuestro protagonista se despierta en su madriguera y sueña con un bollito, los demás animales también lo desean, para ello el petirrojo trae un huevo, las hormigas la harina, las abejas la miel, el sapo y la rana piñones, el erizo anises, el oso las fresas y hasta el pájaro carpintero aporta las virutas para el fuego.

El resultado no puede ser mejor, todos comen y se lamen dedos, picos y hocico, salvo el caracol que prefiere comer hojitas de col plantadas por el hortelano.

Ramón Besora recrea la historia con sumo gracejo, detallando desde el inicio  hasta el final todo el proceso desde el despertar hasta el desayuno pasando por la elaboración de tan suculento manjar.

Si ingeniosa es la trama y muy graciosos los versículos, las ilustraciones no se quedan atrás; Zuzanna Celej recrea un bosque muy acogedor lleno de vida y diversidad en el predominan los colores tierra.

Las imágens muestran las acuarelas diluidas en los fondos, las formas y en los pequeños detalles, ya sea una hoja caída, el hocico de un animal, el cuerpo de las abejas o una fresa.

La ilustradora nos traslada a un lugar cálido donde prima la armonía y la convivencia, donde los pequeños detalles engrandecen las dobles páginas ilustradas y hacen que el lector se pierda entre tan atractivos elementos.

Se pueden hacer tres lecturas diferentes, una del texto, otra de las imágenes y una tercera de ambos elementos a la vez; y todas pueden jugar con la musicalidad del texto, muy adecuado para ser leído en voz alta.

Un álbum ilustrado que gustará a grandes y pequeños porque su magia traspasa las edades de sus lectores. Muy atractivo visual y verbalmente.