El aprendiz de brujo y Los Invisibles de Jordi Sierra i Fabra. Edebé, 2017. Ilustraciones de Francisco Ruizge. 224 pp., 9,20 €. 

Por José R. Cortés Criado / @unabrazolector.

 

Otra trepidante historia del escritor catalán que te atrapa y no descansas hasta que llegas a ese final un poco rocambolesco: ver a un señor alcalde perder la razón por la presencia extraña de niño muy demacrado que le trae recuerdos del pasado.

El protagonista de este libro es otro niño huérfano de doce años llamado Mortimer, que trabaja bajo la custodia del profesor y brujo Haggath, aunque poco saben su verdadera profesión y él no quiere mostrarla para evitar ser condenado a la hoguera. Como brujo prepara brebajes que nadie sabe elaborar y consigue prodigios maravillosos.

Mortimer es su ayudante y mozo recadero, por ello una noche ha de llevar una botella a un cementerio, su jefe le pone como única condición que no se ha de derramar ni una sola gota, y tras una persecución canina y un tropiezo, tres gotas se escaparon y fueron a parar sobre una tumba infantil

Ese hecho le cambia la vida, pues además de comprobar los efectos de la pócima, descubre que su fallo ha provocado un hecho insólito que le atormenta por las consecuencias que pueda acarrear y lo obliga a tomar partido para esclarecer un asesinato ocurrido diez años antes, menos mal que para ello cuenta con la ayuda de Los invisibles.

Estos son huérfanos que pasaron por el mismo hogar de acogida que Mortimer, y firmaron un pacto de amistad cuando eran niños y, a pesar del paso del tiempo, siente que ese lazo de amistad no ha desaparecido.

Mortimer y Los Invisibles, cuatro adultos y un niño algo maltrecho, consiguen desenmascarar a un asesino, personaje poderoso y rico en el pueblo, que acaba confesando su crimen ante la estrategia del grupo de amigos y perdiendo la cabeza, pues no puede dar crédito a lo que ve. Seguro que a cualquier otra persona le pasaría lo mismo ante semejante trance.

Jordi Sierra i Fabra sabe tejer historias con mucho misterio y la intriga suficiente para que el interés en la lectura no decaiga, como ocurre en este caso.

Por imposible que algunos hechos parezcan o sea dificultoso imaginar cómo seguirá el relato, el escritor sabe hacerlo con la maestría suficiente como para darle una nueva vuelta de tuerca a la trama y seguir aumentando el interés del lector en saber cuál será su desenlace.

Con este relato de cementerios, muertos, fantasmas, asesinato, brujería y amistad, Sierra i Fabra ganó el Premio Edebé de Literatura Infantil 2016.