Matrioska

 

Matrioska de Ana Alonso. Ilustraciones de Paola Escobar. SM, 2017. Cartoné, Colección Álbumes ilustrados, 48 pp., 14,94 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Ana Alonso crea un vistoso álbum, que te atrapa desde su portada, inspirándose en el relato con el mismo título del escritor búlgaro Dimiter Inkiow.

La historia conocida narra lo que sucedió en un pueblo ruso donde en invierno hacía mucho frío y un artesano se dedicaba a fabricar muñecos durante la época helada, arrastres, peonzas, ruedas…

Y cierta noche construyó una muñeca redonda como había hecho muchas veces, siempre con ojos vivos, cara sonriente y pañuelo en la cabeza, pero esta tenía algo especial. Le quedó tan bonita que quiso tenerla con él y le habló.

Ante su sorpresa, la muñeca le respondió, como no salía de su asombro, ella le aclaró que cuando la creó le dio un alma y una voz de muñeca. Andrei estaba muy contento, ya no estaba solo y tenía con quien hablar. Le puso de nombre Matrioska.

Los días fueron plácidos, el artista hablaba con su muñeca que le contaba muchas historias antiguas y cosas de su mundo, hasta que cierto día se entristeció y deseó tener una hija; sus argumentos fueron lo suficientemente contundentes como para convencer a Andrei.

Así nació Trioska, semejante a su madre, con un pañuelo en la cabeza de diferente color. También hablaba y contaba cosas interesantes hasta que nació Oska y más tarde Ka.

Todas eran charlatanas y sabían muchas cosas de la vida. Todo iba bien hasta que la más pequeña se entristeció y Andrei creyó que quería tener una hija, cosa imposible dado su pequeño tamaño, pero no, ella quería ver mundo, viajar, conocer cosas nuevas, era una disfrutona de la vida.

Tierna historia de muñecas muy humanizadas que siente y padecen como las personas y dan compañía a un ser solitario falto de familia. En algo recuerda a carpintero creador de Pinocho, personaje de Carlo Collodi.

A esos diálogos tranquilos y familiares de los personajes del cuento hay que añadir la calidad y calidez de las ilustraciones de Paola Escobar que reflejan un ambiente muy acogedor en la vivienda ubicada en la fría estepa rusa.

La casa del fabricante de juguetes es un lugar lleno de detalles, ya sean los elementos corrientes de una vivienda o los juguetes creados, todo en un orden y desorden perfecto que dotan de vida la estancia.

Estos pequeños detalles contrastan con el color, tamaño y fuerza de las muñecas, siempre con el cuerpo cubierto de flores, su sonrisa eterna, color en las mejillas y la cabeza cubierta con un vistoso pañuelo de vivo color.

Perfecta simbiosis entre imagen y texto que dan como fruto un cuento maravilloso lleno de vida.