Amor Prior cuenta cada viernes las experiencias de Ana en La escalera de Jacob

 

CARLOS MESA ESPINOSA. Me encanta La escalera de Jacob. Lo suelto así, de golpe. Ese local en Lavapiés que aparenta ser un bar más del barrio donde pasar la tarde-noche de charla con los amigos. Y lo es, sí, pero no se queda ahí. Al fondo del local se abre una tímida puerta tras la que aparecen unas escaleras que te llevan directamente a “la cueva”. Bajas las escaleras como si traspasaras el armario de Narnia y llegas a su acogedora e íntima sala donde, cada semana, más de una decena de historias cobran vida.

Si vas los viernes a las 20.30 horas te vas a encontrar sobre el escenario a Amor Prior, actriz y narradora oral, con El sexo de Ana. Un espectáculo de narración oral para adultos en el que el humor y el sexo van de la mano durante todo el camino.

Ana es una mujer. Como lo podrías ser tú o cualquiera de las mujeres que se encuentran entre el público. Amor Prior toma el rol de guía en esta visita por la vida sexual de Ana, desde el descubrimiento del placer en la infancia y la adolescencia hasta la búsqueda del amor en la madurez. Prior tiene una habilidad notable para desencadenar la carcajada en el público, y también aprovecha para lanzar algún que otro zasca cargado de sarcasmo contra el machismo o la prácticamente inexistente educación sexual, tanto en los colegios como en casa.

El escenario está únicamente habitado por un taburete, pero Amor Prior no necesita más. Sabe controlar a la perfección su voz y su expresión corporal, tanto que sólo necesita de estos dos elementos para que el público visualice en escena con detalle todo lo que está contando. Y por eso embauca, y tú no puedes hacer más que prestar atención con sumo cuidado a sus palabras. Porque desde el primer momento en que entra en escena, con su carisma y su fuerza, no puedes más que sentirte serpiente y dejarte bailar al ritmo de sus palabras, a veces cargadas de humor, a veces de erotismo, a veces del cóctel formado por ambos. Amor Prior se ve arropada en determinados momentos del espectáculo con acertados juegos de luces y música que ayudan al espectador a sentirse aún más sumergido en la historia.

 

En la cartelera madrileña los espectáculos de narración oral, y más para adultos, ocupan un espacio minúsculo. La mayoría tienen lugar en librerías o cafés-teatros. Es por ello que también alegra ver cómo un espacio como La escalera de Jacob apuesta en su programación por este género escénico desconocido —e incluso despreciado— por el público general. ¡Que vivan las letras!

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