‘No es una caja’ de Antoinette Portis

 

No es una caja de Antoinette Portis. Kalandraka. Chema Heras y Pilar Martínez (traducción). 40 pp., 22 x 22 cm. 13,00 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Antoinette Portis crea un álbum ilustrado lleno de sencillez y magia, dedicado a todos los niños que juegan con cajas de cartón.

El protagonista es un conejito blanco creado con un trazo negro que lo siluetea y un rectángulo del mismo color; en algunas láminas al blanco y negro se le añade el color rojo.

La estructura es repetitiva a lo largo de las páginas, en la de la izquierda hay una pregunta del tipo: ¿qué haces sentado en una caja?, ¿por qué te has subido a una caja?… y a su derecha el personaje aparece encima de una caja, dentro, echándole agua…

La página de la izquierda es de color marrón como si fuese una caja de cartón, la derecha es blanca y las dos siguientes suele ser roja la de la izquierda y marrón la derecha, se repite esta forma hasta el final.

En la página en rojo el conejito comunica que no es una caja de forma persistente y a su derecha se ve al protagonista sobre lo que el imagina, ya sea un coche, una nave espacial, un monte o un barco.

La imaginación de los niños no tiene límites y la autora lo sabe, por ello repite una y otra vez que no es una caja y muestra con dibujos todo aquello que imagina el conejo.

Nada es más sano para desarrollar la imaginación de los pequeños lectores y que dejarlos jugar a su libre albedrío creando objetos en su imaginación que los hagan felices y les permitan viajar, actuar o sentir con una cosa tan simple como una caja de cartón.

Se trata de un libro muy interesante que muestra con suma sencillez que las cosas menos sofisticadas suelen ser más importantes para los que valoran los objetos por lo que representan más que por su valor material.

La autora juega con la silueta de la caja en negro y sobre ella dibuja en rojo lo que representa para el personaje, colocando en el mismo plano realidad y ficción.

Además por su formato es muy útil para recordar conceptos espaciales y contribuye a desarrollar la imaginación de los pequeños lectores que pueden ser animados a continuar inventado objetos a partir de una caja.

La editorial Kalandraka ha cuidado, como siempre, mucho la presentación de este libro, cuya portada y contraportada recuerdan una caja de cartón por su color y rugosidad.

 

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