‘El gallimimus’ de Paloma Bordons

 

El gallimimus de Paloma Bordons. Ilustraciones de Eugenia Ábalos. Anaya, 2017. VIII Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga, 2017. 144 pp., 10,00 €. También en digital.

Por José R. Cortés Criado.

 

Carlos es un niño de ciudad que pasa sus vacaciones en un pequeño pueblo a cargo de una señora llamada Hortensia, porque su mamá ha de guardar reposo absoluto durante su embarazo.

El niño se aburre en el pueblo lleno de hombres y mujeres mayores, para él todos son iguales, él no consigue distinguir a unos de otros, y se cansa de estar superprotegido por Hortensia, que no lo deja ni salir de casa, por eso a le menor oportunidad intenta descubrir nuevos horizontes.

Así conoce a una niña negra llamada Aila, primero la vio en el ciruelo de la casa donde vivía cogiendo frutos maduros; después junto a la poza del riachuelo que da nombre al lugar, su presencia le produjo extrañeza por ser muy distinta a él, luego se sorprendió de ver lo ágil y saltarina que era.

Carlos quisiera ser como ella y cruzar el río sobre el tronco caído, saltar la valla del huerto o subir a los árboles en un periquete pero no le gustaría vivir en el viejo autobús donde ella reside con su padre; además le llama la atención lo poco que sabe y que se cree todo lo que le cuenta, ya sea que los dinosaurios existen o que los duende están allí.

Aila es una niña muy despierta, habla nuestro idioma con dificultad, desconoce mucho vocabulario, pero su curiosidad le hace estar preguntando y no detenerse ante adversidad ninguna, ya sea física, verbal o social.

Poco a poco ambos profundizan en su amistad, aparece en escena el padre, inmigrante ilegal, el niño visita su hogar, Hortensia se desespera y llama a la Guardia Civil para ir a rescatar al niño de semejante compañía… pero Carlos se siente bien estando con aquel padre y aquella hija compartiendo lo poco que tienen para comer, son amables y acogedores.

Al final la historia tiene un final feliz para esta familia y Carlos se encuentra con una hermanita, aunque ahora no quiere irse del pueblo, a pesar de saber que volverá pronto. Lo que más le emociona es saber que su padre le ha dado permiso para tener una mascota en casa y en una caja lleva lo que en un futuro será su animal de compañía.

Bonita historia con final feliz donde se mezclan familias distintas, personas de aspecto diferente pero similar forma de pensar, intereses egoístas que pronto son desterrados, el cabo de la Guardia Civil, un avestruz llamado Gallimimus, una gallina llamada Maricarmen y un pueblo muy tranquilo, lleno de ancianos que ven un cambio en sus costumbres con la llegada de unos forasteros, que si bien despertaron recelos terminan por demostrar que son tan buenas personas como los habitantes de Alcamilla del Río.

Se trata de una historia de amor, amistad, solidaridad, convivencia que toca muchos valores emocionales para acercarnos a personas distintas en su aspecto pero que comparten muchas similitudes en su forma de entender la vida.

Buen libro de Paloma Bordons que obtuvo el VIII Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga, 2017.

En el momento del fallo el jurado destacó de la obra la naturalidad con la que están construidos los personajes y los diálogos, el tratamiento de la inmigración desde un punto de vista honesto y nada maniqueo, y el sentido del humor que recorre toda la obra, además de los valores humanos y las emociones que se contienen en ella.

El libro está ilustrado con mimo y mucho colorido por Eugenia Ábalos

 

 

 

 

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