‘Dos instantes’ de Anabel Botella

 

Dos instantes de Anabel Botella. Editorial Algar, 2017. 328 pp., 9,95 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Entre dos instantes puede ocurrir de todo, desde una vida entera hasta un beso, eso lo sabe Anabel Botella y por ello nos lo recordará varias veces a lo largo de la novela.

Un primer instante tiene lugar cuando al joven protagonistas le comunica su novia que lo va a dejar y para alejar sus penas sale a caminar con su perro por la noche; en su deambular ve un asesinato que no puede evitar, recibió varios golpes y quedó inconsciente; menos mal que pasaba gente, si no lo matan.

En un instante le cambió la vida, pudo ser mortal, pero se salvó y conoció nuevas personas en el hospital que le abrieron otras esperanzas y deseos de vivir.

Cuando la vida está en juego, ya sea por accidente o enfermedad, la visión de la misma cambia de perspectiva y todos comienzan a valorarla de otra manera, distinguiendo entre lo realmente importante y lo superfluo.

La trama del desamor pronto se ve superada por la cotidianidad hospitalaria y el estado de salud de sus compañeros de planta; ante la enfermedad surgen nuevos deseos de vida y nuevas maneras de disfrutarla.

También el joven agredido debe recuperar su memoria, todos sus recuerdos acaban cuando ve la cara de su agresor pero no puede recordar quién fue y no es hasta muy avanzado el relato que le vuelven los recuerdos y el agresor a intentar acabar su agresión.

El agresor es conocido del menor y miembro de una trama de abuso de menores que queda desarticulada.

El joven se recupera, algunos de sus nuevos amigos abandonan el hospital tras sus mejorías, inicia unas nuevas relaciones, especialmente con una chica de su edad que sufre enfermedades diferentes y raras, sin que los médicos sepan de qué se trata.

Este fenómeno extraño es más simple de lo que parece aunque increíble por la identidad de la persona que lo provoca; al final también se aclara por el bien de la chica y de su nueva pareja.

Entretenida novela que te atrapa desde sus primeras páginas y te lleva con mucha agilidad a diferentes escenarios que complementan el punto de partida y enriquece la novela.

En esta obra la escritora rinde homenaje a Águilas (Murcia), pueblo de su niñez, situando parte de la trama en el instituto Rey Carlos III.

 

 

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