‘Leer contra la nada’ de Antonio Basanta

Leer contra la nada de Antonio Basanta. Editorial Siruela, 2017. Colección: Biblioteca de Ensayo / Serie menor 66. Rústica con solapas, 196 pp., 12-95 e. (Disponible en EPUB, Kindle).

Por José R. Cortés Criado.

 

¡Qué pena que se me acabó el libro! He tardado más de la habitual en la lectura de este ensayo de Antonio Basanta por el placer de alargar su lectura y reflexionar sobre lo vertido en sus páginas.

Recomiendo su lectura sosegada para poder relacionar sus reflexiones con las nuestras y así poder obtener un mayor aprendizaje de esta lucha contra la nada.

El autor comienza con un íncipit para situar al lector ante su idea sobre el tema: “Nada encuentro en mi vida más decisivo que leer”, y a partir de aquí va desgajando sus pensamientos agrupados en apartados con los títulos siguientes: La pasión de leer, el ADN de la lectura, El cerebro lector, En el principio era el Verbo…, Cuentas que son cuentos, Del lagar a la nube, Regreso al futuro, La sociedad lectora, La rebelión del lector, Palabras en el margen y Libros de compañía. Bibliografía.

Sin saber que al final de libro recomendaba a los lectores escribir al margen de su libro, yo fui subrayando ideas, marcando palabras y escribiendo en un cuaderno lo que se me ocurría respecto a sus exposiciones; así que le hice caso sin saberlo y me alegro.

Cuando Basanta afirma que la primera biblioteca que conoció fue su madre, yo pensé que en mi caso fue mi padre y que es cierto el afirmar que la primera biblioteca es la casa familiar y sus historias.

Comparto con él muchas de sus estimaciones sobre el tema de la lectura, como que un libro ha de crear inquietud en el lector para provocar el aprendizaje, que tras su lectura somos un poco más sabio, que la lengua es decir, dialogar, conversar, exponer, que la literatura es leer, escuchar, escribir y que leer es sobre todo un acto de emancipación.

Sus pensamientos se mezclan con otros de Margarita Yourcenar, Saint-Exupéry, Blas de Otero, León Felipe, Félix de Azúa, Maryanne Wolf, Violeta Parra, Daniel Cassany, Agnès Desarthe y otros muchos eruditos que le facilitaron la comprensión de nuestra sociedad, nuestra mente y nuestra forma de aprender a leer y actualizar nuestro cerebro a los cambios evolutivos en el proceso de enseñanza aprendizaje desde que le hombre es hombre.

Y es que siempre nos “queda la palabra”, a pesar de que “las cosas no son como la vemos, sino como las recordamos” y que “no nacimos para leer” pero “inventamos la lectura” y es que “nadie ha podido pasar sin ser lector por este mundo” y sabemos que leer “es uno de los pocos actos soberanos que aún nos quedan”; por ello debemos dar gracias a la vida  que “me ha dado el sonido y el abecedario” y he podido aprender, sabiendo que “solo se aprende lo que se ama” y que todos hemos de asumir que “saber leer, poder leer, querer leer es el lema que ha de guiar nuestra labor” y que debemos leer “contra el pensamiento único, las verdades impuestas, el falso conocimiento, el academicismos elitista y pretencioso y contra el avance imparable de la nada, además de los otras muchas recomendaciones de Antonio Basanta para poder rebelarnos los lectores.

Es un pequeño libro físicamente pero muy grande en contenido. La sencillez de su formato contracta con la grandeza de sus apreciaciones. Cuanto más se relee más se aprende y habrá que volver a sus páginas de vez en cuando para refrescar unas ideas y afianzar otras.

 

 

 

 

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