‘Hermanas, perros, frikis y otros especímenes’ de Maite Carranza y Júlia Prats

Hermanas, perros, frikis y otros especímenes de Maite Carranza y Júlia Prats. Edebé, 2017. Rústica con solapas, 312 pp., 10.20 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Madre e hija escriben a cuatro manos y dos cabezas esta simpatiquísima historia, algo disparatada y muy fresca. Tiene la marca de la escritora Maite Carranza  y la chispa de una visión nueva y más jovial de Júlia Prats.

La trama es cercana al público juvenil, pues tiene que ver con intercambios escolares, Irlanda es el destino de la protagonista y de miles de chicos españoles, de la convivencia con extraños y de la adicción a internet de muchos chavales.

Así, la protagonista, una chica corriente que no destaca y está eclipsada por su hermana mayor, -la superhermana, superguapa, superestilosa…la super de todo, que es admirada y envidiaba por su hermana pequeña-, que ni tiene buen tipo, ni es estilosa, ni derrocha glamour, ni tiene un novio cachas, ni va a ir a Irlanda, pero que repentinamente se ve en el avión suplantando la identidad de la mayor.

Marina va disfrazada con el pasaporte de su hermana Ángela y todo son temores, sobresaltos, miedos y ganas de no ser ella, sobre todo cuando ve al novio de aquella.

La pobre Marina no puede ni sospechar que lo que la hermana presentaba como ideal y maravilloso no se parece tanto a lo que ella se imaginaba: el novio es atractivo pero quiere aprovecharse de ella cuando le encarga el cuidado y adiestramiento de un perro familiar, tampoco le gustan los perros de la señora que la acoge en su casa y ha de pasearlos; sus compañeros de casa son unos mafiosos que secuestran perros, y el clima no es el ideal para ir con camisetas de tirantes que gustan a Ángela.

A todo ello hay que añadir sus compañeros españoles, una chica adoptada que al final se revela su verdadera identidad, un chico que no puede vivir sin estar conectado a internet, otra chica que no aparenta quién es en realidad y unos antianimalistas radicales con ideas algo disparatadas.

El libro se lee de un tirón, su agilidad y las situaciones tan disparatadas que se suceden una tras otra hacen que nos descanses y quieras saber en qué queda tanto disparate y sobresalto. Me ha gustado mucho.

Buena historia algo descabellada con ciertas cargas de humor, amor e intriga, donde los enredos se suceden continuamente y no cesan hasta que cada cual muestra su verdadera identidad.

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