‘La ira y el amanecer’ de Renée Ahdieh

La ira y el amanecer de Renée Ahdieh. Nocturna Ediciones, Colección Literatura Mágica, n.° 38, 2017. Rústica con solapas, 451 pp., 16,00 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

René Ahdieh reinterpreta Las mil y una noche en dos obras, la primera parte es esta que se comenta y la segunda llegará el próximo otoño.

La trama es bien conocida, un califa monstruoso que asesina a todas sus esposas tras la noche de bodas.  Todos los amaneceres el mismo ritual de muerte, hasta que una joven hermosa se ofrece voluntaria como mujer del sultán.

Sherezade no es una joven cualquiera, es prima de la última persona muerta tras la noche de bodas, quiere vengar a su mejor amiga y devolver la paz al reino. Su espíritu de lucha la hace firme desde el primer día, decidida y atrevida.

Así llega la primera amanecida sin muerte, ella comenzó un relato que no llegó a finalizar y se prolongó su vida unas horas más hasta el final del libro.

El sultán es frío distante, hermoso y misterioso. Ella busca la primera oportunidad para arrebatarle la vida, se dedica a estudiarlo, a indagar sobre su forma de ser y cualidades físicas… en espera de su venganza.

Pero no todo es maldad en el joven sultán, también tiene su pasado y sus problemas personales y algo que le hace atractivo a ojos de Sherezade. A lo largo de las muchas páginas del relato ella va cediendo en odio y ganando en amor, cada vez se siente más atraída por el sultán, y más molesta con ella misma por abandonar su sueño vengativo; además de la presencia de su joven amado, algo gazmoño, en palacio, para rescatarla de manos del malvado.

A lo largo de la novela se mezclan los escarceos amorosos, rechazos, vuelta a empezar, sobresaltos, acercamientos, alejamientos del sultán y la joven con intrigas palaciegas, dudas sobre la lealtad de personas de confianza del sultán, rivalidades entre clanes y familias poderosas… que dotan al relato de misterio, sobresalto, amor y desdén.

Todo ello en un ambiente duro y árido como es el de una ciudad perdida en el desierto al que la autora te lleva con suma facilidad y te anima a disfrutar de las fragancias de flores y plantas, comidas típicas y del calor sofocante.

Esa magia hace que todo se impregne de ella y los relatos de amor sean intensos, las cabalgadas por el desierto feroces y la frescura de los patios de mármoles te mitiguen el calor.

Bonita historia romántica llena de descripciones tanto de personas y lugares como de escenas diarias que te conducen al pensamiento de la joven: “Yo no estoy aquí para luchar. Estoy para ganar”, aunque algo extensa para lo poco que avanza la trama a mitad de la novela.

Los dos personajes principales ocupan mucho protagonismo, maduran, cambian y fluyen; los secundarios, el primer novio, su padre, su hermana y demás parientes quedan desdibujados; las intrigas palaciegas quedan en juego de salón, pero a pesar de todo se lee con suma facilidad y te dejas llevar por la magia de oriente página tras páginas.

El final es rápido e inesperado por la parte mágica que lo envuelve, esperemos a la segunda parte de la obra parta conocer el desenlace incierto de estos personajes.

 

 

 

 

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