‘La cesta’ de Jean Leroy

La cesta de Jean Leroy. Ilustraciones de Matthieu Maudet. Algar, 2017. 40 pp., 7,50 €.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Una bruja fea y cascarrabias está buscando setas venenosas por el bosque y se encuentra con un cesto que curiosamente contiene un bebé.

Ni que decir tiene que a la señora eso no le hace gracia, ella es mala requetemala y no debe ablandarse por un ser tan pequeño. Así que lo deja en el bosque donde lo encontró.

Volvió a su casa y cuando arreció la tormenta pensó en aquel ser pequeñín, pero ella no era blanda, así que…después de dar muchas vueltas fue a por él y lo llevó a su casa.

Lo puso cerca del fuego, saltó una chispa, le quemó la mano, comenzó a gritar y la vieja a desesperarse, pero…ella no se iba a ablandar y cuando descubrió lo que necesitaba el bebé solucionó el problema como hubiese hecho una madre.

Lo que no sospechaba era que su vecino el ogro, ese sí que es malo malísimo, olió carne fresca y tenía hambre, pero como ella no era blandengue…se las ingenió para hacer con el bebé lo que yo hubiese hecho.

Historia sencilla, llena de ternura a pesar de la fealdad de su protagonista y de su vecino el ogro, de sus malas ideas, aunque en el fondo la bruja era buena, lo que le ocurría es que no quería mostrar su verdadera identidad por el qué dirán de sus colegas siniestros.

La ternura que desprende semejante ser hace que el cuento cobre interés y haga que los lectores sonrían al conocer sus actuaciones. La familia, la protección del débil y la convivencia están presentes en cada página.

Los textos dialogan perfectamente con unas imágenes en blanco y negro que semejan las figuras de los títeres de sombra. Casi todas las páginas recogen unas siluetas en negro sobre fondo blanco, unas pocas son a la inversa, blanco sobre negro.

La aparente sencillez de las ilustraciones contrastan con la cantidad de pequeños detalles que acompañan a cada perfil, ya sea marcando los dedos de la mano, los dientes de un tenedor, la hierba del campo o las telarañas de la vivienda.

Es muy simpática la sonrisa del bebé a doble página que cierra el cuento, muy llamativa la que muestra a la bruja corriendo bajo la lluvia incesante y la imagen de la bruja corriendo por el bosque con la marmita, esta, en blanco sobre fondo negro.

Bonito cuento en blanco y negro con el que la editorial Algar inaugura una nueva colección de libros de pequeño tamaño llamada Cuentos a contraluz.

 

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