‘Muros’ de Agustín Fernández Paz

 

Muros de Agustín Fernández Paz. Ilustraciones de Xan López Domínguez. Editorial SM, colección El Barco de Vapor, serie Azul, 2017. Rústica, 64 pp., 8,20 €.

Por José R. Cortés Criado/@unabrazolector .

 

Helena vive en la parte moderna de la ciudad, ahí todas las casas son parecidas, las calles simétricas y hay mucho espacio; Adrián vive en la parte vieja, aquí las casas están muy juntas, las calles no siguen una línea recta y la vida transcurre de otra forma.

Diariamente la chica pasa por delante de la casa del chico y juntos van al colegio, son muy amigos y tiene un lugar maravilloso para ellos, un viejo y enorme roble que da cobijo a muchos animales y a los dos niños que o bien trepan hasta las ramas altas o se sientan a su sombra para charlar.

La vida transcurre con una rutina diaria, colegio, estudio, descanso bajo el roble, saludo a los vecinos, olor a pan recién horneado…, hasta que cierto día los niños notan algo raro en el ambiente.

El humor se está yendo de las vidas de los adultos, una alambrada está dividiendo al pueblo, la convivencia se ha roto, Helena ya no puede ir a casa de Adrián a recogerlo camino del cole, los dos amigos no se pueden sentar bajo el árbol…, la vida es triste, gris, aburrida y sin esperanza para la amistad.

Ambos protagonista intentaron seguir comunicándose, pero las autoridades prohíben hablar con personas del otro lado del muro, tampoco enviarle cartas, aviones de papel o cualquier gesto, ante eso, ambos deciden elevar una cometa al aire para así, en las alturas, ser libres y conectar el uno con el otro.

Este sueño de ver muchas cometas a ambos lados del muro y sentirse protegidos por las estrellas de cielo hace que los niños piensen en derribar todos los muros que separan a las personas cuando sean mayores.

 

Espero que este deseo lo cumpla alguna generación y las fronteras y los muros sean cosas del pasado, como bien anhelaba Agustín Fernández Paz.

Al final del texto hay unas fotografías que reflejan la caída de un muro como el de Berlín y muestran otros muros que continúan aún como la valla que separa estados Unidos de México, la de Cisjordania, la de Ceuta y las pateras, las favelas y los sin techos.

Un buen libro, con un mensaje solidario con los diferentes, pues no hay que olvidar que las diferencias son por cuestiones económicas, sociales o culturales, olvidándose que las personas somos eso, personas, al margen del color de la piel, la religión o las costumbres.

Como se apunta en la contraportada del libro, este está escrito contra la discriminación y demuestra que una amistad es más dura que un roble.

Xan López Domínguez es el encargado de llenar de imágenes las páginas y lo hace con una profusión de edificios, personas y guardianes. El color juega un papel importante junto a las siluetas de los personas con un corte muy característico, predominan los tonos grises, negros y verde militar frente a la vida y color de las cometas: amarillas, rojo, verdes, azules, naranjas.., símbolo de esperanza.

Letras y dibujos forman un buen conjunto que hace más alegre y explícita la lectura.

 

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