‘Emilio y los detectives’ de Erik Kästner

Emilio y los detectives de Erik Kästner. Editorial Juventud, 2018. Cartoné, Colección Juventud, 1ª edición,  13,5 x 21,5 cm., 18 pág., 12.50 e.

 

Por José R. Cortés Criado.

 

Emilio es un chico muy educado y despierto que viaja solo por primera vez en tren. Su madre, viuda, lo manda a visitar a su abuela con una importante cantidad de dinero para la anciana, que le ha costado mucho ahorrar.

El joven recibe mil consejos de su madre para el viaje, y, sobre todo, le encomienda encarecidamente que cuide de los marcos que lleva en el bolsillo de la chaqueta.

Se acomoda en su vagón, saluda a sus compañeros de viaje y uno de ellos le ofrece un trozo de chocolate y le pregunta si es su primer viaje a Berlín.

Luego sigue contándole los cientos de metros de altura que tienen los pisos, la grandeza de sus calles hasta que otra viajera lo manda callar por mentiroso.

Emilio se palpa con frecuencia el bolsillo, incluso va al servicio para sujetar el sobre y los billetes con un alfiler a su americana y pensando en esto se duerme.

Al despertar en departamento solo está un hombre con sombrero hongo que se levanta para marcharse. Emilio se palpa su chaqueta y descubre que no está el sobre, solo el alfiler, sale de estampida y se baja una parada antes de su destino para seguirlo.

Perdido en una ciudad desconocida, sin dinero, con una maleta y un ramo de flores para su abuela, Emilio, persigue a la persona que le ha sustraído el dinero y piensa cómo recuperarlo.

Lo importante es no perderlo de vista y pensar, incluso se subió a un tranvía y cuando llegó el cobrador le prometió pagárselo otro día, menos mal que un pasajero que leía la prensa le pagó el billete. Emilio prometió devolverle el dinero.

El bandido se fue a comer a un restaurante y después se hospedó en un hotel. En esas andaba el chico cuando lo asustó otro que llevaba una bocina en el bolsillo. Pronto surgió una amistad entre ambos y cuando Gustavo supo del problema de Emilio llamó a sus amigos.

Los chicos formaron un equipo magnífico de detectives, pronto se organizaron, unos vigilaban el hotel, otros aguardaban instrucciones en la plaza cercana, otro estaba de guardia junto al teléfono de su casa para que todos tuviesen un punto de información permanente, otros trajeron bocadillos, todos aportaron el dinero disponible para emergencias…

Mientras tanto su abuela, sus tíos y su prima aguardaban noticias del joven. Esta última localizó a los chicos y supo lo que pasaba desde el inicio.

Al final todos cumplieron su papel estupendamente, hay que imaginarse un señor perseguido por decenas de chicos por las calles de Berlín hasta que un policía se hizo cargo de él.

Emilio recuperó su dinero, el ladrón era más peligros de lo que se esperaba, la noticia salió en la prensa, se convirtió en un héroe que además cobró una suculenta suma de dinero en premio a su labor.

La trama detectivesca de este libro es sumamente ágil. La acción no cesa en ningún momento, algunas veces es algo cómica, otras ingeniosa y siempre entretenida e interesante.

Sin duda una novela policiaca de ritmo trepidante, dirigida al público juvenil, que se desarrolla en la ciudad de Berlín alrededor de 1920 y fue escrita por Eric Kästner, escritor que obtuvo la Medalla Hans Christian Andersem el año 1960.

La lectura de esta novela gustará a los jóvenes de hoy pues no ha perdido actualidad a pesar de que la primera edición es de 1928.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *