‘La máquina de los sueños’ de Ricardo Alcántara

 

La máquina de los sueños de Ricardo Alcántara. Ilustraciones de Juan Ramón Alonso. Editorial Océano Travesía, colección Albumes, 2018. 272 x 258 mm., 40 pp.

Por José R. Cortés Criado / @unabrazolector.

 

Precioso libro, conmovedor, poético, entrañable, lleno de magia y candor, que hará pasar un buen rato a grandes y pequeños.

El tema principal es la amistad, pero la amistad entre un señor mayor y un niño. ¿Qué los puede unir? Lo que de verdad les une son los deseos de que los sueños se conviertan en realidad y la soledad.

La historia es bien sencilla, como todas las buenas historias. Al abrir el libro vemos una mano con una pieza de un cachivache y leemos que Cayetano tiene tantos años que le resultaba demasiado pesado cargarlos. Después sabremos que todos los días sale a la calle con su carro de la compra para recoger tesoros perdidos que sus propietarios han desechado, para él todo sirve.

Esa mañana se tropezó con un triste niño que acaba de mudarse al barrio, se saludaron y el anciano le dijo que era inventor. ¡Qué genialidad de inventos! Ojales para botones perdidos, pañuelos para ojos que nunca han llorado, orejas sordas para bocas charlatanas…

En su siguiente encuentro Cayetano sintió que su amiguito tenía algún problema y no se le ocurrió otra cosa que decir que estaba inventando una máquina de los sueños. Cuando Fernando supo que servía para hacer realidad los sueños, notó que su corazón galopaba.

Cayetano se vio en la necesidad de fabricar una máquina de los sueños con material reciclado y se la regaló al niño. Debía colocar en la boca de tal aparato un sueño escrito en un papel y esperar a que se cumpliera para pedir otro.

Fernando pensó pedir que sus padres volvieran a vivir juntos, tener un hermano…pero desechó todos sus sueños por uno: Tener un amigo.

Cayetano y Fernando se saben amigos aunque no se lo digan a las claras, recelen de sus diferentes edades o de lo poco que se conocen, pero en el fondo ambos se necesitan y se comprenden.

La amistad comienza por compartir cosas e ideas con los amigos; así el chico decide que la caja encontrada en la calle puede servir para guardar los secretos y el anciano le deja tirar del carro de la compra durante un rato.

Me ha gustado mucho la lectura de este álbum ilustrado lleno de lirismo y de la magia poética de Ricardo Alcántara, a la que se une, en perfecto equilibrio, las imágenes de Juan Ramón Alonso.

Todas las ilustraciones son en blanco y negro con tonalidades sepias. Se distingue perfectamente el trazo del carboncillo y el sombreado del lápiz que dotan de gran realismo a los personajes, ya sea por sus rasgos fisiológicos, detalles de las manos o expresiones del rostro. Todas las imágenes tienen una gran fuerza que atraen la mirada del lector.

 

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