‘Lo que hizo Katy’ de Susan Coolidge

Lo que hizo Katy de Susan Coolidge. Traducción de Raquel García Rojas. Editorial Siruela, Colección Las Tres Edades, 2018. Cartoné, 150 x 230 mm, 196 pp., 14,90 €, (0-99 años).

Por José R- Cortés Criado.

Susan Coolidge escribe una historia sobre una familia acomodada norteamericana de finales del siglo XIX principios de XX, centrada en los hijos de un doctor que enviuda y deja el cuidado de sus muchos vástagos en manos de su hermana soltera.

Los niños, niños son, y como tales saltan, trepan a los árboles, corren por el campo y rompen sus ropas sin preocuparse mucho de sus aspectos y del qué dirán los demás.

La tía Izzie los quería meter en cintura, que si debían ser señoritas y caballeros atentos y amables, muy cuidadosos con sus cosas, especialmente con el aspecto de sus vestimentas, el cuidado de su vestuario y los modales sociales.

Los niños no estaban por la labor, el padre tampoco se imponía mucho, el poco rato que pasaba con ellos no era para regañarles, bastante tenía con atender a sus enfermos, que a veces lo hacían desplazarse a otras poblaciones y estar fuera de casa más de un día.

La más traviesa y desobediente era la hija mayor, Katy. La tía no sabía qué hacer con ella, no cuidada nada su aspecto físico, rompía sus vestidos día sí y día también, desobedecía sus órdenes…, en fin, un desastre de niña que va camino de ser una mujercita sin modales ni refinamiento alguno.

La pobre Katy se hace miles de propósitos de enmienda pero ninguno lo cumple; una y otra vez termina haciendo mal las cosas, tratando mal a sus hermanos pequeños…

Pero cierto día pasó algo poco corriente. Llegó a la casa de esta familia una prima enferma que debe estar postrada en una cama de por vida. Este personaje es todo dulzura, sabiduría, educación, sensibilidad, amor, cariño… el modelo ideal. Katy quiere ser como ella y se pone manos a la obra pero….tampoco esta vez lo consiguió.

Sin embargo, cierto día que desobedeció a su tía y se subió al columpio que estaba mal sujeto se cayó y terminó postrada en una cama. Su vida cambió, dejó de tener mal humor, regañar, romper todo cuanto tocaba y…se tornó en una copia de su prima Helen. Modelo de mujer sumisa, educada, tierna, habilidosa…que pone paz allá donde se encuentra y hace a todos más felices.

Al cabo de unos años la joven volvió a ponerse de pie y ya se transformó, cual crisálida, en una jovencita tierna, afectuosa, educada…modelo de mujer ideal para aquella época; al igual que su prima.

Es una novelita que se lee con tranquilidad, escrita en otro siglo, con abundantes descripciones de vestimentas, plantas o edificios y diálogos extensos que reflejan la sociedad burguesa de su época desde la óptica de una mujer que desea que todas las chicas sean el prototipo de su mujer ideal.

Hay momentos narrativos que se ocupan de la vida cotidiana, de las travesuras de los pequeños y otras muchas páginas que reflejan la bondad de la prima Helen en un principio y después de la propia Katy, muy preocupadas por hacer el bien a los demás ya que así  se siente felices.

Susan Coolidge, nacida en Cleveland, Ohio, fue enfermera durante la guerra de Secesión y después se dedicó a la literatura. Su editor fue el mismo de Louisa May Alcott, autora de Mujercitas. Este fue quien le sugirió que escribiese historias familiares y por eso se publicaron tres libros sobre la jovencita Katya Carr.

De su lectura se aprende a no venirse abajo con los impedimentos que nos surjan en la vida y superar los malos momentos transformándolos en actitudes positivas. 

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