‘El pasajero 19’ de Carlos Vila Sexto

El pasajero 19 de Carlos Vila Sexto. Editorial Edebé, colección Crónicas del viajante, 2018. 140 x 210 mm, 320 pp., 14,95 €, (+ 12 años)

Por José R. Cortés Criado.


Un joven se despierta en un vagón de un tren de superlujo, recuerda un espejo que se movía al acercarse a él, ni sabe quién es ni qué hace ahí y cuando se gira para observar el entorno descubre el cadáver de una hermosa joven en la bañera.

Su instinto le hace coger la pistola que hay en el suelo, soltarla y salir corriendo. Huye de no sabe qué ni de quién y cuando recapacita regresa a por el arma asesina para que no descubran sus huellas en ella. Vuelve, se tropieza con un hombre que sale de estampida, no está la pistola y decide investigar por su cuenta.

Desde ese momento comienza una aventura sin fin y sin descanso. Huidas, saltos, escondites, deducciones, intentos de recuerdos y algunos fenómenos paranormales se suman a personas que dicen que quieren recordar quién es ese joven, una niña con la que sintoniza nada más verse y que le ayuda sin dudarlo, un detective que sospecha, un especulador sin escrúpulos… 

Este asesinato se cruza con otros muchos asuntos. Al lujo y al placer de los viajeros acomodados, se unen los periodistas invitados, entre ellos una joven reportera con capacidad para percibir más allá de la realidad y el dueño de la empresa que ve su sueño cumplido con ese viaje inaugural, por un lado.


Por otro, su socio y amigo que no juega limpio con él, su esposa tampoco, y hasta su secretaria y amante, que es la mujer asesinada, no es tan buena como aparenta. El socio es un especulador que tiene otros planes para la empresa de ambos al margen de aquel.

A todo esto hay que añadir al responsable de seguridad del tren que juega a dos barajas, el policía que trabaja a las órdenes del empresario, la hija de este que deambula por el convoy libremente y aparece y desaparece en los escenarios más variopintos, personal de servicio que tiene otras intenciones, un médico y su enfermo que viajan de urgencias y un pasajero que ayuda al joven Miguel, aunque al final quiere ajustar cuentas con él por el verdadero asunto que los ha reunido en ese tren y otros más que aunque secundarios tiene su peso en la trama.

Como lector no he podido dejar la lectura porque la avalancha de acontecimientos me hacía imposible abandonar la trama. Si me asombraba por algún hecho, algunos dignos del mejor héroe de todos los tiempos, más volvía a hacerlo en las siguientes páginas, porque la aventura iba en aumento.

No se descansa hasta el final, donde se comprenden algunas de las acciones de determinados personajes, además se sufre durante la lectura por la escenas de violencia o de extrema fuerza física y agilidad única para saltar del tren, volver a él, avanzar sobre su techo en marcha, correr casi unido a una rueda del convoy, ayudar a otros durante el accidente…, en fin, que se suda nada más pensar en lo que está haciendo el protagonista.

Caros Vila Sexto apuesta por un libro inimaginable que bordea la razón y lleva al lector de este mundo a otro con dotes sobrenaturales desde el vagón de un tren de superlujo donde cada paso en la investigación de un crimen abre puertas fantásticas que dan otra vuelta legendaria a la trama.

He disfrutado con la lectura y he necesitado leerla casi del tirón. Seguro que gusta porque acción hay muchísima, imaginación, más todavía y misterio, a raudales; además está bien escrito, ¡qué más se vaya pedir a una novela juvenil!

La prosa es ágil, los capítulos son de diferente longitud y los finales de estos con puertas abiertas a otro giro aventurero.

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