‘Los Cuscusillas’ de Marisa Alonso Santamaría

Los Cuscusillas de Marisa Alonso Santamaría. Ilustraciones de Rafael Gil. Editorial Ramaraga, 2018. 195 x 260 mm, 14 €, (0- 99 años).

Por José R. Cortés Criado.

¡Qué familia más divertida la de los Cucusillas! Nunca vi una parentela de fantasmas tan disparada y jaranera. Empezando por el fantasma Cuscusillas, triste, cansado y friolero que ya no lleva cadena sino zapatillas, siguiendo con Cucufata, su esposa, que solo camina con alpargatas. Son seres muy sencillos y familiares.

A ellos les siguen la hija mayor, Tronera, muy llorona y de mal dormir; le sigue Solano, grandote, comilón y dormilón; la estirpe continua con los mellizos Noño y Roño, Quinterno, a los que hay que sumar el fantasma Tatarata y la fantasma Plastaruja que siempre da la lata.

La presentación de los personajes es muy ingeniosa y los hechos que suceden como la celebración del cumpleaños de Cucufata, cuando Quinterno se pierde y cuando nos cuentan los poderes de tan singular familia, hacen que el lector se divierta.

El texto está escrito en versos con mucho humor e ingenio. Marisa Alonso Santamaría sabe jugar con las palabras sencillas para hacer música y deleitar los oídos de los pequeños. Este cuento puede ser leído aunque seguro que gusta más si es recitado al público infantil.

Cualquiera de las muchas estrofas de cuatro versos puede servir de ejemplo y así comprobar que estos fantasmas son como el resto de los mortales y no dan susto ni dada. “Una fantasma llorona / que siempre pide el chupete / y que a todos vuelve locos / con los berridos que mete.”

Al texto se le añaden unas estupendas ilustraciones de Rafael Gil, en ellas vemos representados a todos los miembros de la familia mostrando sus habilidades, ya sea gritando a todo gritar, mostrando su eterno catarro, caminado sobre la nieve o celebrando un cumpleaños, y sus estados anímicos en todo momento.

Color, imaginación y múltiples detalles hacen de cada una de los Cuscusillas un ser único; y lo más original son los zapatos que arrastran, que al no tener pies, van sujetos por los cordones a la parte baja de sus cuerpos blancos.

Me llamó la atención ver zapatos, aletas de bañistas, botas de futbolistas y botas de invierno flotando sobre unos tonos aguamarinas en las guardas, cuando abrí el libro y observé al primer miembro de la familia con sus pantuflas colgando caí en la cuenta de ese aviso del ilustrador.

Sin duda un ameno libro, lleno de palabras sonoras, ritmo y música que harán pasar un buen rato a los pequeños lectores que lo lean y a los adultos que deseen visionarlo.

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