‘Ninfa rota’ de Alfredo Gómez Cerdá

Ninfa rota de Alfredo Gómez Cerdá. Editorial Anaya, Colección Premio Anaya, 2019. 140 x 210 mm., 192 pp.,12 €,  (+ 14 años).


Por José R. Cortés Criado.

Me encuentro tan mal que no puedo ni siquiera organizar mis pensamientos». Alfredo Gómez Cerdá: Ninfa rota.

Marina es una jovencita que pasa por un mal momento, si así se puede llamar a depender de su novio. No sabe cómo ni por qué ella ya no es la misma. Se enamoró de Eugenio y poco a poco descubre que ya no es dueña de sus actos y ni siquiera de su corazón.

No sabe cómo fue cambiando su vida sin darse cuenta, al principio pensaba que su novio tenía razón, que ella hacía las cosas mal, que sus amigos no la entendían, que si debía de actuar así o asá, siempre sintiéndose culpable.

Desde el inicio de la novela el lector asiste a una exposición de ideas que parecen difusas, se mezclan historias reales, sueños y recuerdos infantiles de la protagonista que escribe cuanto recuerda o se le ocurre.

Pero siempre el mismo tema con enfoques distintos o como caras de un poliedro que representa la experiencia de acoso sufrida por Marina. Su novio intentó desde el principio dominarla, según un amigo de él, lo de Eugenio es dominar a quien tiene cerca sea su novia o su amigo.

Marina recapacita, analiza, piensa y siempre le asaltan las dudas, ¿era así Eugenio? ¿Ha hecho bien en dejarlo? ¿Podría hacer algo para recuperarlo?…Está en una encrucijada, y sabe que ha se salir ella sola, no basta con la ayuda de sus padres o de su mejor amiga, ella debe elegir su destino.

Así que ella escribe cuanto pasa por su mente, sabe que debe hacerlo, que Eugenio está enfermo, que lo domina un ser maléfico, que necesita ayuda pero ella debe rehacer su vida al margen de un acosador, aunque siga vinculado de alguna manera a él.

La trama es conocida, Alfredo Gómez Cerdá no descubre nada nuevo, pero sí es el enfoque que le da a la historia. Un caso de acoso cuyos protagonistas son adolescentes, el hecho sucede cuando sus protagonistas empiezan  a abrirse a la vida.

A lo largo de las páginas el lector se enfrenta a cuatro textos diferentes. Por un lado lo que escribe en su cuaderno Marina con retazos de recuerdos familiares, por ejemplo, que su padre le contaba cuentos tradicionales y su madre le hablaba de mitología clásica.

Por otro hay escenas teatrales en las que los protagonistas son un fauno y una ninfa. El paralelismo entre la protagonista y su novio es más que evidente. Estos textos teatrales con sus acotaciones incluidas se intercalan a lo largo del volumen.

También hay conversaciones directas de Alma con Eugenio a través de whatsap.

Y además hay poesía. Textos líricos cargados de emoción que se suman a la trama complementándola. Esta riqueza textual le da un aire especial a la novela y cautiva al que la lee, si bien hay que decir que es una novela atípica porque incluso la narradora sabe que lo anotado en su cuaderno no es una novela al uso, incluso no sabe cómo escribir el final. Ya lo descubrirá el lector, al que se invita a participar en el desenlace.

Muy buena obra que confirma la calidad literaria y humana de su autor, que sabe que “lo importante en la vida es el mientras tanto” como puso en boca de la bruja de su libro Nano y Esmeralda, publicado en 1987 y citado en este.

Con esta novela, editada en pasta dura, Alfredo Gómez Cerdá ha obtenido el XVI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2019, que se suma a los otros veinticinco premios conseguidos anteriormente.

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