El niño que apagó el sol de Paul Brown. Ilustraciones de Mark O’Hanlon. Traducción de Roberto Vivero Rodríguez. Editorial Bruño, Colección Álbumes ilustrados, 2019. 260 x 265 mm., 48 pp., 12,95 €, (+ 6 años).

Por José R. Cortés Criado.

 

“Ahora sabían lo importante que era el Sol para la vida”. Paul Brown: El niño que apagó el sol

¡Ay con los niños! ¡Pues no se le ocurrió apagar el sol! ¡Vaya cosas! Pues sí, Marcelo, que tiene un amigo inseparable, el perro Tobi; es el culpable y lo hace porque es un gran amante de los helados, pero los helados helados y no los helados derretidos por culpa del Sol.

Como eso es un gran problema, porque a él le gusta saborear los helados en un banco del paseo marítimo mirando el mar, pero como hace mucho calor…no disfruta como él quiere.
Así que se puso manos a la obra y construyó un cohete capaz de llegar hasta el mismo astro rey de nuestro sistema solar. Loco de pensar en alcanzar su propósito salió disparado con su compañero Tobi, y cuando vio el botón de apagar el sol, contra él se dirigió. Acto seguido la luz se apagó, él volvió a su nave y aún tuvo energía suficiente para llegar a la tierra a pesar de funcionar por energía solar.

Al día siguiente todo fue una sorpresa, las personas andaban preocupadas, los bosques y las flores se morían, los animales del planeta estaban en peligro, los océanos se congelaban…y Marcelo se sintió muy mal por la catástrofe ocasionada.

Por eso pensó cómo solucionar el problema ya que su nave no tenía energía, y como todas las grandes ideas, le surgió mientras degustaba un helado. Crearía una catapulta enorme con la que lanzaría una bola de helado hasta el botón de encendido del Sol.

Dicho y hecho, menos mal que tuvo puntería suficiente como para volver a encenderlo, porque si no, no estaríamos aquí contando esta historia.

Entretenida historia con moraleja incluida que gustará a los niños en general, y especialmente a los creativos, ya que no todo el mundo es capaz de buscar soluciones a un problema.

También hará reflexionar a todos sobre la importancia que tiene las decisiones que tomamos en la vida, porque todas acarrean unas consecuencias, que pueden ser buenas o no.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *