‘Wilf es el rey de la selva. Libro 3’ de Georgina Pritchett

 

 

Wilf es el rey de la selva. Libro 3 de Georgina Pritchett. Ilustraciones de Jamie Littler. Editorial Anaya, Colección Narrativa Infantil, 2019. 135 x 1850 mm, 192 pp., 9,90 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

 

Vuelve Wilf, el superniño con la cabeza llena de ideas a cual más disparatada. Le acompaña su hermana Comilla, siempre acompañada de sus olores pocos agradables y sus ganas de babear todo cuanto toca; Abi, la nueva amiga de Wilf, una chica muy especial que vive en armonía con los animales de la selva; Alan, el malimalumalísimo de todo el malimundo que quiere formar un ejército de animales para hacerse el dueño del mundo; Manuela, un hipopótamo muy simpático;

Esteba, un león asustadizo y otros muchos animales, incluidos los escarabajos peloteros que lo sacarán de un gran apuro y su inseparable amigo Estuardo, un bicho bola; y por último, Kevin, el perro de Alan, su mejor aliado, aunque no muy efectivo.

Con estos personajes todo puede suceder y así ocurre cuando las familias de ambos niños de van de vacaciones a la selva. Wilf no quiere ir de ninguna de las maneras pero su mamá sí, y al final va.

Desde la llegada a la selva todo son problemas. Wilf quiere estar tranquilo, pero su hermana no, y lo hace estar pendiente de ella y de su vecino Alan que está empeñado en hacerse el rey de la selva con su invento.

Inventó una máquina para hacerse entender con todos los animales y, la verdad es que sirve, todos lo entienden y él llega a conversar con todos los habitantes de la selva, que consiguiese sus propósitos es otro tema.

Una máquina que tuvo varios nombres muy ocurrentes: Protocolo Especial para Departir Oralmente, PEDO; Chocante Artilugio para Conversar con Animales, CACA; y por último y definitivo, Prodigio Oficial Mecánico Parlante Increíble y Sorprendente, POMPIS.

A partir de aquí todo puede suceder, hasta que Alan no consiga convencer a los animales para sumarse a su famoso ejército, pero mientras tanto conoceremos las reacciones de los animales, las trampas que le hace a Wilf y los numerosos problemas que el buen chico ha de solventar siempre.

Junto al texto, el paratexto. No solo hay un diálogo correcto, sino que también lo acompañan diferentes tipos de letras, variado tamaño de las mismas e intensidad del color, así como líneas de puntos, onomatopeyas gráficas, dibujos en blanco y negro llenos de expresividad y bocadillos como si de un cómic se tratase.

Imaginación, aventuras, animales inteligentes y personas no tantos participan en esta historia disparatada donde cada idea supera la anterior en hilaridad.

 

 

 

, ,

About Carmen Fernández Etreros

View all posts by Carmen Fernández Etreros →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *