‘Mamá Bruce’ de Ryan T. Higgins

 

Mamá Bruce de Ryan T. Higgins (texto e ilustraciones). Traducción de Adolfo Muñoz. Editorial Anaya, Colección Álbum ilustrado, 2019. 235 x 315 mm., 48 pp., (+ 3 años) 15 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Bruce es un oso, solitario, huraño y de pocos amigos, además de gruñón. No le gusta nada, ni el sol, ni la lluvia, ni los animalitos… pero si le gusta comer bien y no cualquier cosa, porque tiene conexión a Internet y elabora imaginativas recetas.

Este oso no come las cosas crudas, y además, coge todo lo que necesita de su entorno, como dice el autor, apoyaba el comercio local, así que cuando decide come huevos de gansa cocidos y rociados con salsa de salmón y miel va al río, al bosque y vuelva a casa con sus ingredientes.

Y cuando está cociendo los huevos se le acaba la leña, por lo que ha de salir a recoger maderas para finalizar su plato y cuando vuelve, no puede creer lo que ve, los huevos se han transformado en ocas.

Las ocas que desconocen la identidad de su mamá cuando ven a Bruce lo llaman mamá y se van tras él. Os podéis imaginar cómo se puso el oso, al que no le atraía comerse las crías, había perdido el apetito, así que fue al nido en busca de la verdadera mamá gansa para darle sus hijos, pero ella había migrado antes de que llegase el frío.

Por más que Bruce decía que no era mamá y quiso quitárselos de encima, los gansos iban tras él noche y día. Esperó pacientemente a que volvieran los gansos para que estos se fuesen con su familia, pero no dio resultado, su familia eran ellos y el oso.

Como no le quedó otra que aceptar esos niños, luego adolescente y más tarde adultos, en verano se desplazaba al sur para disfrutar todos de unos días de playa y en eso andaban al final de la historia cuando una tortuga vio a un ganso y le preguntó: ¿mamá?

Entrañable historia cargada de lirismo que emocionará al más reacio a serlo, por su trama, sus diálogos y sobre todo, por la simpatía de las imágenes. Ver la cara de Bruce cuando lo toman por la mamá y cuando quiere hacer desaparecer a los pequeños, pero su ternura se lo impide es genial.

Muy graciosas las escenas en la que los gansos imitan los andares del oso, pintan en casa, se visten de invierno, de piloto para ser lanzados al cielo o van de mochileros camino del mar. No defraudará ninguna de sus páginas.

Ryan T. Higgins ha creado una tierna historia, nada sensiblera, que gustará a cualquiera que se atreva a abrir las páginas de este álbum.

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