El éxito de la fórmula Phenomena se consolida

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Cualquiera de nosotros sabe bien que no todas las buenas ideas tienen éxito. Hace falta fortuna, tesón, creatividad, buen gusto… Es más que probable que Nacho Cerdà, el director de cine responsable de Phenomena Experience, no fuera el primero en tener la idea de crear un lugar en nuestra época para recuperar las proyecciones de películas de siempre (Tiburón, Gremlins, Superman, etc.), incluso en un formato clásico, con sesiones dobles. Pero es quien ha conseguido hacerlo realidad.

Su andadura comenzó a principios de esta década, cuando el director creó estas sesiones en diferentes salas, inicialmente en el Cine Urgell de Barcelona para más tarde dar el salto a otras ciudades, como Madrid (en los cines Callao, habitualmente) o Zaragoza. Esta iniciativa tuvo un gran éxito, al proyectarse películas que abarcaban el período de los 60 a los 90; y muchos nostálgicos, que tuvimos nuestra infancia durante los 80, acogimos la idea con gran ilusión.

Pero fue en el año 2014 cuando, coincidiendo con la posibilidad del cierre del Urgell, surgió la oportunidad de reformar un cine y dejar de lado el carácter itinerante de las sesiones. Por fin, Cerdà iba a tener un lugar propio para su proyecto: el antiguo Cine Nápoles de Barcelona se convertiría en la Sala Phenomena. Un cine a imagen y semejanza de los más antiguos, con sus neones, sus alfombras, sus carteles… Y, por supuesto, las grandes protagonistas: las películas.

La programación

Podemos ir a la Sala Phenomena a ver los últimos estrenos (estos días están proyectando Ad Astra, entre otras) de cine nacional e internacional, por supuesto, en eso no tiene por qué diferenciarse de otros cines; excepto en la estética de cine antiguo, muy diferente de las salas de hoy en día, que nos muestran su lado más moderno y tecnológico. Lo verdaderamente único son las sesiones con películas de hace años; aquellas que no queremos perdernos en la gran pantalla y nos hacen recordar tiempos pasados.

No podían faltar en sus proyecciones dedicadas a los clásicos de siempre películas como Blade Runner, que cambió la historia de la ciencia ficción; sesiones dobles que incluyen a Los Goonies y El secreto de la pirámide, que nos transportan a nuestra más tierna juventud y a las aventuras más excitantes; otra sesión doble impagable es la de Grease y Dirty Dancing, que hace las delicias de los amantes del género musical.

Photo by Breve Storia del Cinema, License: CC BY 2.0

La programación no deja de sorprendernos, y puede ir desde un pase de Casablanca, el clásico por excelencia, con su casino, el ambiente de guerra y el final que todos conocemos, a un visionado interactivo de The Rocky Horror Show Picture (imprescindible show freak donde los asistentes traen su propio material para crear un ambiente inolvidable). Por supuesto, también se realizan ciclos temáticos, que pueden ser de directores o actores, o bien de géneros (estos últimos pueden coincidir con fechas señaladas, como sería el caso de los ciclos de terror en Halloween).

La iniciativa tiene también su apartado interactivo: en la página web podemos votar sobre qué películas nos gustaría volver a ver. Y así nace un Top de las más votadas que, por ejemplo, actualmente, incluye films como Abierto hasta el amanecer,Depredador o Noche de miedo, entre otras.

El precio de las entradas es asequible (y también el de las palomitas y las bebidas) y, a día de hoy, no es fácil pagar 8 euros y poder ver dos películas en el cine (cuando elegimos una sesión doble). Como ya hemos dicho, su estética de cine antiguo es majestuosa (tanto en el exterior como en el interior) y bien escogida para transportarnos en el tiempo. En el lado menos positivo: las colas, propias de un proyecto que tiene éxito, y las butacas, que no son cómodas para ver películas excesivamente largas, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia del cine actual de hacer “obras maestras” de más de dos horas y media.

Desde Top Cultural no podemos hacer otra cosa que alegrarnos del éxito de este proyecto y sugerir que otras ciudades lo pongan también en marcha. En una época en la que las salas se adaptan al nuevo mercado o mueren, se demuestra que tienen cabida iniciativas creativas y de buen gusto, que saben dar respuesta a los deseos de los más cinéfilos.

 

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