El caballero que dijo “¡No!” de Lucy Rowland y Kate Hindley

El caballero que dijo “¡No!” de Lucy Rowland. Ilustraciones de Kate Hindley. Editorial Edelvives, 2019, 250 x 290 mm,, 32 pp., 14 €, (+ 3 años).

Por José R. Cortés Criado.

 

“¡Sintió que en su cerebro algo cambiaba / y que su cuerpo entraba en combustión! / Y, agitando alterado la mollera / optó por responder con brío ¡no! Lucy Rowland: El caballero que dijo ¡No!

Ingeniosa historia escrita con palabras rimadas y mucho ritmo, que hace que los lectores disfruten de la historia y se diviertan al comprobar cómo reacciona el jovencito protagonista ante las peticiones familiares.

Y no es para menos ante la actitud que toma cierto día nuestro personaje, Ned, que siempre decía sí a todas las peticiones de su padre y de su madre, ya sea para fregar los platos, buscar leña, irse a la cama o esconderse las noches en las que el dragón visitaba el pueblo.

Pero cierto día, Ned se levantó con el pie cambiado, notó que su cuerpo hervía y decidió decir no a todo aquello que le propusiesen. Menudo drama familiar ver al chico tan amable y obediente contraviniendo las normas establecidas.

Y como no solo se niega a hacer las tareas encomendadas, tampoco se oculta la noche en la que el dragón fue a la ciudad; y para asombro de propios y extraños, dragón y niño terminaron siendo buenos amigos, y es que no hay nada mejor que la comprensión mutua para que surja una gran amistad.

Tanto Ned como el dragón necesitaban de una migo para vivir felices; el primero porque era el único niño del pueblo y el segundo por ser el único de su especia en el reino.

Después de todo, los dos pasan buenos ratos jugando, cantando y cumpliendo los encargados que recibían, porque al final Ned comprendió que a veces decimos sí y a veces decimos no, sin que eso sea un problema.

A la gracia de texto de Lucy Rowland hay que sumar la de las ilustraciones de Kate Hindley, que a base de figuras geométricas con predomino de tonos azules dibuja un entorno de cuento, a los que se suman los personajes cargados de expresividad y pequeños detalles diferenciadores que los engrandecen y la imponente figura del dragón de intenso color rojo.

Los lectores, tanto adultos como niños disfrutarán del texto y pasarán buenos ratos observando las ilustraciones, ya que ellas solas conforman una bella historia.

Es un bonito álbum ilustrado que nos habla de la época del no por la que atraviesan los pequeños en su desarrollo.

 

 

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