El 20 de diciembre se estrenará ‘Sin Techo’, la primera película sobre el sinhogarismo interpretada por un ex sintecho

 

El próximo 20 de diciembre se estrenará la película Sin Techo que cuenta la historia de Joan (Enric Molina), un sintecho alcohólico que malvive en las calles de Barcelona en compañía de su perro Tuc. La primera película sobre el sinhogarismo interpretada por un ex sintecho.

Un presente tortuoso y reiterativo mitigado por las cada vez más espaciadas conversaciones telefónicas con su hija Roser (Laia Manzanares) y los escasos encuentros con su padre (José María Blanco). Después de una de estas llamadas, Joan se abandona a una borrachera en la que acaba por perder a Tuc y siendo apaleado. Un último impulso le lleva a un viaje sobrehumano hacia un destino que sólo él conoce.

La ópera prima de los directores de ‘Bustamante Perkins’

Xesc Cabot y Pep Garrido llevan toda una vida trabajando juntos en el mundo audiovisual: juntos han rodado spots, cortometrajes y documentales. Bustamante Perkins (2013), primer largometraje documental codirigido por ambos, ganó el Premio del Público en el Festival In-Edit Barcelona 2013. Con Sin Techo, su ópera prima en ficción, reemprenden el narrar, con crudeza y desde el hiperrealismo, la realidad sin prejuicios de los sinhogar.

Xesc Cabot (Vilassar de Mar, 1979) combina su faceta de actor (El rey tuerto, Pop Ràpid, Apolo: La juventud baila) con su trabajo como realizador y ayudante de dirección. Pep Garrido (Barcelona, 1979) compagina el trabajo de escritura de guiones (La millor opció, Panzer chocolate, Estocolmo, Zulo) con la realización y la docencia cinematográfica.

Enric Molina, actor y ex sintecho, actor revelación de la película

“El protagonista absoluto de Sin techo es Joan, construido con pedacitos de todos los sintecho que hemos conocido en este largo viaje. Sobre él reposa el peso de la película. Él es la película. La decisión más radical y justa que pudimos tomar fue la de trabajar con Enric Molina, un actor que vivió muchos años en la calle. Para Enric, Sin techo ha sido un salto al vacío, un rol de una densidad enorme, de una exigencia física y mental al alcance de muy pocos intérpretes, y que requiere de un compromiso y generosidad extremas. Nos sentimos muy afortunados de haber podido contar con él. Es uno de los aciertos más trascendentes del film: su interpretación es un verdadero prodigio. Cuenta con un instinto y una generosidad interpretativa sólo al alcance de los más grandes, y transmite una verdad incuestionable, libre de cualquier impostura o gestualidad preaprendida. Trabajar con Enric ha sido para todos una experiencia memorable, única, emocionante, muy significativa y transformadora”, explican los directores.

Para Molina, la experiencia del film también ha sido conmovedora: “Mi madre me dijo en una ocasión: persevera, va a llegar tu oportunidad. Y tenía razón. La vida puede cambiar de golpe. Ahora puedo pagarme mi habitación y estoy viviendo mi sueño. Estudié a los 16 años para ser actor y miren ahora. Todo lo que viví cobra hoy un sentido”, sentencia Enric. Después de estar muchos años en la calle, ha disfrutado en los últimos meses de poder participar en Sis personatges. Homenatge a Tomás Giner, en el Teatre Lliure, y en Verdad, Acción o Beso, en Arrels Fundació.

A Enric le gustaría que “la gente, cuando salga del cine, pueda pensar que aquella persona a la que no mira podría ser su hermano, un amigo o él mismo. Y que viesen que un sintecho tiene vida interior y corazón”.

Un rodaje horizontal: cineastas, actores y no profesionales

Uno de los principales valores de Sin Techo ha sido la participación, como actores y actrices, de personas que en algún momento de su vida han vivido en la calle, pero que tienen techo en la actualidad. Esto era importante para los cineastas, para poder enfocar moralmente el rodaje. Son personas como Jesús, Juan Carlos, Juan Verdón, Àngels, Inma… Para la realización de la película han contado con intérpretes, pero sobre todo, con testigos en el momento de construir y documentar el guión, para poder acercarse lo máximo posible a la realidad.

La relación entre cineastas y actores no profesionales ha sido del todo horizontal. Era una relación de respeto y confianza, en la que todo el mundo se sentía libre de aportar y hacer crecer el proyecto. “En este sentido, en cierto modo los podemos considerar coautores del proyecto. Procurábamos tener contacto constante para mantenerlos informados de cómo avanzaba el proyecto. Ellos nos han acompañado en los actos informativos y promocionales, en los ensayos (la película se ha construido a partir de los ensayos y las largas conversaciones con todos ellos) o, simplemente, nos encontrábamos para tomar un café y pasar la tarde”, subrayan Cabot y Garrido.

 

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