‘Las brujas del este’ de Jorge Sevillano: Por fin una buena novela policíaca por las calles de Logroño

 

Logroño ha sido bien tratado por la literatura. Esta ciudad aparece en las obras de grandes escritores como Camilo José Cela, Pío Baroja, Pedro Maestre, e incluso David Trueba. Más recientemente tenemos libros como el de Andrés Pascual, A merced de un dios salvaje, ambientado en Logroño. Aunque, si nos circunscribimos únicamente a novelas policiacas, tenemos que hablar obligatoriamente de Jorge Sevillano y su ópera prima: Las brujas del este.

Jorge Sevillano es criminólogo y ha ejercido como agente de policía durante muchos años. En la actualidad, trabaja en la Unidad de proximidad de la policía, supervisando la labor de los agentes bajo su cargo. Ha escrito distintos manuales técnicos como Ciudad, seguridad y delito. La prevención del crimen mediante el diseño ambiental o Padres frente al bullying. Una guía práctica y diferente. Ambos han sido publicados por la ECU, la Editorial Club Universitario. Las brujas del este es su primera novela de ficción.

Jorge Sevillano, a pesar de ser natural de Madrid, ha decidido desarrollar un argumento en Logroño, la capital de La Rioja. En la novela podemos ver distintos enclaves típicos de esta ciudad, así como distintas líneas argumentales.

La obra se inicia en el Parque del Ebro, un parque situado en el norte de Logroño, junto al margen derecho del río. Es el parque más conocido de la ciudad y se inauguró en 1993. Sobre una cama de ramas y hojas de este parque, aparece el cadáver de una joven llamada Nastya. Todo el argumento gira en torno al asesinato de esta mujer.

Junto al parque del Ebro, hay otro parque igual de famoso: el parque del Espolón, que realmente se trata de una plaza ajardinada inaugurada entre 1757 y 1758 en el Paseo del Príncipe de Vergara. Actualmente, este es el centro financiero de la ciudad.

La obra también nos lleva por calles del casco viejo de la ciudad como la calle del Laurel, famosa por ser un lugar típico de tapeo. Es una calle peatonal muy concurrida.

Emplazamientos culturales como la Concatedral de Santa María la Redonda también aparecen en la obra. Es una iglesia de estilo gótico y barroco del siglo XV con diferentes reparaciones posteriores. Y uno de los lugares que más me ha gustado descubrir: el Cubo del Revellín, un torreón ubicado en la esquina noroccidental que forma parte de las Murallas del Revellín, los restos de las fortificaciones que tuvo la ciudad. En este lugar se encontraban las troneras para los cañones, así como visores para los tiradores. Descubrir estas curiosidades a medida que se avanza en la trama es una delicia.

Hace poco leí en un artículo como un escritor se sentía orgulloso porque los lectores, tras leer su novela, deseaban visitar la ciudad en la cual esta se desarrollaba. En este sentido creo que Jorge Sevillano debe sentirse también contento porque la forma en que introduce a Logroño dentro de la trama, como si fuese un protagonista más, es muy acertada. Logroño no ha sido una ciudad muy explotada dentro de las novelas policiacas y, sin embargo, es una ciudad muy especial para ello. Un lugar que descansa junto al río Ebro, quien suaviza su temperatura, y enclave considerado históricamente como cruce de caminos. Ciudad que también sufrió los embistes de la Guerra Civil, con unas 2000 muertes registradas aproximadamente durante la represión franquista y con preciosos emplazamientos que, como vemos en la novela de Jorge Sevillano, son ideales para visitar. Eso sí, esperamos no encontrarnos ningún asesinato por el camino.

El libro de Jorge Sevillano puede encontrarse en la plataforma de Amazon tanto en papel como en digital.

 

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