‘La madre de Frankenstein’ de Almudena Grandes

Madre Frankestein

La madre de Frankenstein de Almudena Grandes. Tusquets Editores, Colección Andanzas. Serie Episodios de una guerra interminable, 2020. 560 pp., 22.90 €.

Por José R. Cortés Criado.

 

Acabé de leer este extenso libro de Almudena Grandes y me dediqué a rumiarlo para saborearlo mejor y ahora escribo sobre él. Siempre me pasa igual con las obras literarias que me gustan mucho. También tengo que reconocer que desde sus inicios soy un fan de la escritora madrileña.

Es una obra densa, y no me refiero a sus páginas. Lo digo pensando en sus protagonistas. En primer lugar esa mujer, Aurora Rodríguez Carballeira, que quiere una nueva sociedad con su hija como modelo. A su alrededor, confirmando un universo complejo, hay otros dos protagonistas que dan volumen y consistencia a la novela. Por un lado el doctor formado en Suiza, Germán Velázquez Martín; y por otro, la joven nieta del jardinero del manicomio, María Castejón Pomeda. Estas son las tres voces narrativas que van a embaucar a los lectores.

Magistral la movida de personajes en ese espacio tan reducido de un manicomio de Ciempozuelos. Cómo en un espacio tan pequeño confluyen tantas formas diferentes de entender la vida y la psiquiatría; a los que hay que sumar las introspecciones en el pasado, en el futuro y en diferentes escenarios.

Tres vidas con algo en común, sus ganas de vivir. La primera, una enferma mental; los otros, dos personas que tuvieron la mal suerte de vivir en España de Franco, donde la libertad y los deseos de disfrutar de una existencia plena les están vedados, tiene muchos puntos en común pero se impone la dura realidad que los zarandea sin descanso.

Aurora, la madre de Hildegart, es una paranoica, autodidacta, extremadamente inteligente, que se convirtió en la parricida más famosa de España. Su hija también era superdotada y con dieciocho años tenía una madurez que muchos no alcanzaremos en nuestra vida, por eso, quiso tener una vida independiente de su madre y esta no lo consintió.

El médico español estudió en Suiza, tiene una larga experiencia vital y educativa que lo hace distinto a muchos de sus congéneres. Salvó su vida gracias a su padre; estudió gracias a la generosidad y a la amistad de un médico suizo con aquel, que lo acogió como a un hijo.

La tercera voz, una joven, que nunca salió del manicomio hasta que las circunstancias vitales la obligaron a huir si quería conservar su integridad como persona, es una mujer fuerte que se crece en la adversidad y demuestra ser más despierta que muchas otras, a pesar de su pasado. Empezando por que su abuela que, ante el terror, oculta a su nieta la verdadera historia de la muerte de su madre durante la desbandá de Málaga.

A estos tres personajes hay que sumar las monjas, cada una con su carácter, su ideología y por consiguiente con su forma de entender la psiquiatría. Junto a ellas habría que ordenar ese mundo de enfermas mentales y sus familias que también conforman un universo propio de la España que distinguía entre ricos y pobres; y cómo estos se ven abocados a padecer por el simple hecho de no ser beneficiados por el dinero y el poder.

A ellas hay que añadir el grupo de médicos; desde los destacados como seguidores de régimen franquista, hasta los sumisos por temor a ser descubiertas sus ideas o sus apetencias sexuales; junto a los sin escrúpulos, que se aprovechan de su posición social para atropellar sin miramiento, o los solidarios, que en esa época de tinieblas dan alguna esperanza a las personas.

En esta obra de los denominados Episodios de una Guerra Interminable, deambulan 117 personajes, donde se mezclan personajes ficticios y otros reales, los menos, que dan consistencia y verosimilitud a la obra, que refleja momentos históricos de nuestro país. La Madre de Frankenstein es la quinta novela de esta serie.

Son una parte de nuestro pasado que cobra vida gracias a la escritora que nos hace partícipe a la hora de rememorarlo, tal como ya hizo el canario Benito Perez Galdós, desde esas tres voces narrativas, cada una aportando su perspectiva y su realidad, tan humanas como verídicas.

La trama está perfectamente ensamblada, no deja ningún cabo suelto y los lectores nos sentimos arrastrados por su arrolladora sabiduría y conocimiento de la sociedad que retrata: la psiquiatría, el confinamiento de mujeres, la represión política, social, cultural y sexual, el tráfico de bebés robados, la fuerza de la iglesia nacionalcatólica, la podredumbre moral, la fuerza de la verdad, los deseos de supervivencia, el amor, en fin, todos esos aspectos que formaban parte de la vida diaria.

En sus páginas incluso hace guiños a la literatura y a personajes de otros de sus episodios, recordándonos que aunque sean novelas independientes, constituyen un todo único.

Animo a leer La madre de Frankenstein por ser una obra de enorme interés, que recrea nuestro pasado reciente con mucho gancho, que no deja indiferente a quién la lea, que nos hace reflexionar y nos deja un poso de sabiduría tras su lectura.

Por último, quiero reseñar los personajes reales que aparecen en la obra. Empezando por  Aurora Rodríguez Carballeira; su hija, Hildegart Rodríguez Carballeira; Josefa Rodríguez Carballeira, hermana Aurora;  Pepito Arriola, hijo de esta y niño prodigio del piano; Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra franquista teórico del gen de la degeneración roja y amigo de dar los hijos de rojas a familias de bien; Juan José López Ibor, con mucha fe en los electrochoques para modificar conductas; Juan Botella Asensi, abogado y político; Matilde Huici, maestra y pedagoga; Eduardo de Gúzman, periodista y escritor; Margarita, enferma de Ciempozuelos; Leopoldo Eijo Garay, obispo de Madrid-Alcalá; Norman Bethune, médico e investigador canadiense que estuve en la defensa de Madrid y en la desbandá de Málaga; Archibald Dickson, capitán del barco Stanbrook que zarpó  cargado de republicanos de Alicante; Jean Piaget, epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo; José María Esquerdo, psiquiatra que promueve nuevas prácticas psiquiátricas no coercitivas; Carlos Jiménez Díaz, prestigioso médico español; y José Rallo Romero, psiquiatra español.

 

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