‘Un Djinns en la mochila’ de Marisa López Soria y Mariano Sanz

Un Djinns en la mochila de Marisa López Soria y Mariano Sanz. Ilustraciones de Eva Poyato. Editorial La Equilibrista, 2019. 101 pp., 13 € / 6 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

 

Si nadie conoce a los Djinns, pues nada, que lean el libro y conozcan a estos personajes tan pintorescos como diminutos. No son seres imaginados por los autores, al menos eso nos dicen, son genios fabulosos que habitan en el desierto, aunque eso no quiere decir que no hagan viajes a otros lugares.

Hay que poner mucha atención para observarlos, porque son muy desconfiados, piensan que los Grandes no hacemos bien las cosas; son tan pequeñitos que se pueden ocultar bajo una alfombra y su aspecto llama la atención.

La pequeña protagonista de esta historia, Carmen, descubre uno en su habitación, nunca pensó que eso fuese posible, pero cuando vio a ese ser con plumas en sus paticortas zancas, su aspecto narigudo y ese cuellilargo, no le quedó ninguna duda; además llevaba el gorro verde, hecho que lo confirma como un Djinns de campo.

Ahora la niña teme sus bromas, porque son amigos de cambiar las cosas de sitio y alguna que otra diablura, sobre todo porque a las personas somos chiflados, mentecatos, majaderos, cretinos, ineptos, ceporros, tarugos, sombríos, infelices, y, sobre todo, muy peligrosos.

Pues bien este no se asusta de la niña, la escucha atentamente, le gusta que le cuente cosas y ella procura enseñarle de todo, hasta lo que le explica su maestra en clase, porque este personaje ha de volver a su lugar de origen, Imrikly, solo está de visita, salió para conocer el mundo y debe volver para explicárselo a sus congéneres.

¿Y cómo llegó hasta la casa? Vino oculto en una mochila, la del tío de la protagonista, cuando regresó de su último viaje al Sahara. Poco a poco los lectores conocerán al tío y al Dijinns, sabrán de las costumbres de este y de los deseos de viajar de aquel.

Pocos han tenido la suerte de verlos, menos de tenerlos como compañeros de habitación, pero la protagonista es especial, no se lo contó a nadie para evitar males mayores. Solo sabe de su existencia su amiga, con la que comparte lo que descubre cada día y ambas deciden qué hay que enseñarle.

Una sencilla historia, contada desde la perspectiva infantil, que nos retrata a su amplia familia, especialmente a su tío viajero y su casa en el campo donde se reúnen todos y disfrutan de la convivencia y de los relatos viajeros y de las experiencias en el desierto del tío.

Se lee fácilmente. Los capítulos breves animan a seguir leyendo sobre este ser tan mágico; además te entretiene y te hace conocer un ser fabuloso que en el desierto todo el mundo sabe de su existencia, aunque no lo tengan en casa.

Carmen y Ahisa ahondan en su amistad al compartir vivencias y conocerse más a través del Dijinns, que las une y las hace compartir peripecias nuevas.

Libros como este ayudan a compartir nuestros problemas con los demás, a conocer otras culturas, a respetar a los distintos, a aumentar nuestra curiosidad, a respetar a los demás, y a aprender, siempre aprender, de todo lo que nos sucede.

Este libro lleva ilustraciones en blanco y negro de Eva Poyato.

 

 

 

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