Josefina Novoa: ’Miña nena’ fue escrita en Venezuela en medio de un éxodo masivo, una hambruna inédita y desesperanza generalizada

Miña Nena

La caraqueña Josefina Novoa, de raíces gallegas, rinde homenaje a su familia en la novela Miña nena, en donde entrelaza las migraciones de los años cincuenta en Europa con el país de sus recuerdos, Venezuela, que nos lleva hasta una hacienda cacaotera que nos envolverá por completo. Hablamos con esta autora de su novela publicada por la editorial Caligrama y de su experiencia como escritora.

P. Miña nena habla de muchos lugares. Emigrar por necesidad tiene que ser una situación muy difícil. ¿Se puede sentir como tierra, como casa, como hogar, varios sitios a la vez?

R. Emigrar es una perdida del arraigo y siempre conlleva un  luto cuya intensidad depende de cada circunstancia,  flexibilidad al cambio e incluso crianza. En mi caso particular, he vivido en varias ciudades,volví a mi país cuando  necesite reconectar  para partir nuevamente,pero creo que el hogar poco depende del entorno. Muchas personas sienten un limbo de identidad,  no soy de aquí ni de allá, se sienten diferentes en su tierra y  en la de acogida,  pero creo que la diversidad no es excluyente puedes sentirte en casa en cualquier lugar siendo tu mismo. Casa es donde habitas y tierra la que te acoge.

P. Te has manejado en la novela de Miña nena con una destreza a la altura de grandes escritoras. ¿Habías escrito novelas largas anteriormente? ¿Cuál es tu experiencia con la escritura?

R. Muchas gracias. Tengo algunos prospectos de novela inconclusos lapidados por mi crítica y timidez. Miña nena fue escrita en Venezuela en medio de un éxodo masivo, una hambruna inédita y desesperanza generalizada, así que tuve la necesidad de compartir la historia de despedidas, lucha y de alguna forma homenajear el coraje que se requiere para  sobreponerse  a las circunstancias.

P. Hay un léxico muy rico y diverso en tu obra. Como curiosidad para el lector, ¿nos puedes decir algunas palabras o expresiones en gallego y propias de Venezuela?

R. De mis favoritas y  las que forman parte de mi léxicodiario están las referentes a la lluvia. En mi familia cuando caen pequeñas gotas es una babuña pues emula la baba de los bebes, mientras que la lluvia  fuerte es una chaparrada. Ambas expresiones  gallegas. O, si  es una tormenta en toda regla, pasa a ser un palo de agua (expresión venezolana).

También para expresar sentimientos de enfado o cariño. Si hay desorden,tiro de venezolanidad  y hay un zaperoco en casa  y, si algo esta mal hecho, es una trapallada al puro estilo gallego. Mis besos al despedir una conversación telefónica siempre son bicos y entiendo perfectamente lo que  sentir morriña implica.

P. ¿Tienes algún referente literario del que quieras hablar? ¿Algún escritor o escritora al que admires?

R. Son muchos los escritores que admiro y que han acompañado momentos puntuales de mi vida pero sin duda me enamore de la literatura gracias a Isabel Allende,  siempre vuelvo a ella. 

P. En la novela hay un momento muy bonito, que es cuando los personajes descubren el negocio del cacao. ¿Nos hablas un poco sobre esto?

R. El negocio del cacao llegó de forma inesperada a la novela, como casi todos los eventos que relato.Los personajes,  emigrantes  jóvenes y ambiciosos se enamoran de  pueblos que huelen a cacao, de habitantes que  camina descalzosen el  asfalto  caliente con la piel tostada y  cabellos enredados por la salitre entre semillas secando  al sol, con la sonrisa sincera de quien solo conoce unos cuantos metros de tierra y aspira culminar la faena del día con la devoción del legado ancestral que han recibido. Un pequeño paraíso tropical donde sanar heridas pasadas. El cacao Venezolano que es uno de los mejores del mundo  no solo se cosecha,  se le canta,  baila y  reza. Es un patrimonio cultural, una mezcla de europeos hacendados y descendientes africanos tan mestizo como los aromas y sabores de las barras que se producen.

P. ¿Ha habido alguna parte de la historia que te haya costado escribirla más que otra?

R. Es un libro muy orgánico, duro  y esperanzador a partes iguales.  Todo escritor muestra mucho de si mismo en los personajes y las historias  que cuentan y  aun cuando Miña nena no es autobiográfico algunas situaciones  son reales y  tan vinculantes como el nombre de la obra.  Fue difícil y liberador ahondar en las historias familiares,  siempre desde mi perspectiva de los sucesos sin rigurosidad, lo cual  también es ficción.

Pero sin duda lo que más me costo escribir fue la realidad país, retratar  mi tierra antes de la devastación política, la Venezuela que fuimos. Rememorar su esplendor, ese espacio donde cabíamos todos, donde  convivíamos en libertad con la alegría propia del caribe e ir avanzando  hasta la actualidadque confina o convierte en diáspora a millones fue extremadamente doloroso.

P. ¿Después de toda tu experiencia, crees que emigrar puede tener un final feliz?

R. Vengo de una familia de emigrantes. Mis bisabuelos estuvieron en Cuba y Argentina, mis  abuelos  paternos y  maternos  en Venezuela, mi padre emigró primero a Argentina y luego a Venezuela donde conoció a mi madre quien también  abandono Galicia muy joven. Mi familia al completo, incluidos tíos y  primos,volvía a España y regresaba al paíssegún los designios económicos y personales del destino, en una danza migratoria constante. He despedido y recibido personas toda mi vida. Ahorala  nueva generación ha tomado el relevo. Todos hemos tenido momentos de profunda felicidad y de duras perdidas en ambas tierras. El final feliz llega, luego llega un inicio feliz, otro final feliz   y así en un vaivén de cambios.

 

 

 

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