‘En el huevo’ de Emma Lidia Squillari

En el huevo

En el huevo de Emma Lidia Squillari. Kalandraka, 2020 (Libros para Soñar). 40 pp., 23,5 x 28,5 cm., 15.00€. Disponible en Castellano, Galego, Català, Euskara y Português. 

Por Anabel Sáiz Ripoll.

 

¿Qué puede haber en 12 huevos? La respuesta la encontramos en esta historia tan divertida como transgresora. Esos doce huevos, de aves, mamíferos y reptiles, acaban por romper el cascarón y diversas criaturas ven la luz, un erizo, un pato, un lagarto, un pingüino…. Una voz en primera persona va narrando los acontecimientos, a la vez que siembra de intriga el relato porque, conforme avanzamos, hay menos criaturas y, a la vez, menos espacio. ¿Qué ocurre? La respuesta la vamos intuyendo conforme uno de los animales va creciendo, aunque no es hasta el final en que, asombrados, descubrimos parte de la verdad.

Una serpiente pitón va tragando uno a uno a todos los animales, pero no siente reparos al hacerlo, ni se excusa, no está en su naturaleza que es lo que a ella la guía. Ahora bien, no sabe que hay otros animales que también tienen mucho apetito, quizá más que ella. Eso deberá averiguarlo el lector.

En «El huevo» las ilustraciones son llamativas y cambiantes, permiten que nos hagamos una composición espacial conforme va avanzando el relato. A medida que la pitón crece, mengua el espacio y desaparecen los animales. Es ley de vida y es una ley natural. De alguna manera lo que se nos narra, si aspavientos, de manera divertida, es una cadena alimentaria. No hay ni que edulcorarla ni que hacer que todos los animales se vayan juntos a merendar, por ejemplo. La propuesta de Emma Lidia Squillari está bien construida, es sencilla y tan breve como efectiva.

El libro va destinado a los no lectores, a partir de tres años e, insistimos, es una propuesta llena de humor y de ironía acerca del mundo animal. Además, las ilustraciones son tan expresivas que invitarán al niño a mirarlas una y otra vez para descubrir nuevos detalles.

No le cogemos manía a la pitón, no podemos, ella misma sabe que se ha saltado las normas de cortesía, pero no podía hacer otra cosa. Ese es un buen tema para que abrir una reflexión acerca de las emociones y de la posibilidad que sí tenemos los humanos de poder cambiar nuestra manera de ser.

 

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