‘La hija del escritor’ de Rosa Huertas

La hija del escritor

 

La hija del escritor de Rosa Huertas. Editorial Edelvives, 2020. Tapa blanda, 130 x 215 mm., 200 pp., 10,21 €, (+ 14 años).

Por José R. Cortés Criado.

«No renuncies a nada, el mundo es tuyo —me repetía—. No olvides lo que somos las mujeres de la familia por debajo de lo que nos obligaron a ser.»

La hija del escritor de Rosa Huertas.

Cuando ves la portada del libro, con el nombre en letras muy grandes de la autora, el título del libro debajo, todo impreso sobre el rostro de Benito Pérez Galdós, que aparecía en un billete de las antiguas mil pesetas, piensas que la obra se centrará en la hija del escritor canario.

Al introducirte en el libro, descubres que la hija del escritor, no es la de Benito Pérez Galdós, es de otra persona que se dedica a la escritura, que lleva como segundo nombre Benito, pero no tiene que ver nada con el autor realista del XIX.

La joven, María, es una chica de quince años, que pasa por uno de esos momentos de la adolescencia que te hacen dudar de todo y de todos, sobre todo, si tus padres se divorcian y no de muy buenas maneras, tu mejor amiga tiene una relación algo rara y se aleja de ti y, encima, debes hacer un trabajo de Literatura con un compañero de clase que no te cae nada bien.

El trabajo para clase se basa en la obra de Galdós; los dos alumnos deben estudiar los lugares galdosianos de Madrid y el papel de las mujeres en sus obras. Esta última parte le corresponde a María, que no tiene ninguna gana de hacer el trabajo, pero unas misteriosas cartas anónimas y unos mensajes breves, le dan un giro a la trama y hacen que la chica se interese por el papel de las mujeres en la obra de Galdós. También le va a servir para conocer mejor a su compañero de clases, descubriendo, para bien, que no es cómo imaginaba.

Poco a poco, gracias a esas cartas, vamos conociendo el papel de algunas de los personajes femeninos de más relevancia en la literatura del escritor canario: Fortunata, Jacinta, Tristana, Tormento, Casandra y Atenaida. Mujeres, todas ellas, que representan la valentía de algunas al enfrentarse a la opresión que la sociedad ejerce sobre ellas y los muchos sinsabores que la falta de libertad y de igualdad de derechos con los hombres les acarrean, conduciéndolas a unas vidas no deseadas.

Rosa Huertas, como buena profesora de Literatura, nos lleva de la mano al siglo XIX para conocer algo de la obra de Pérez Galdós y, aprovecha para hacernos reflexionar sobre el papel de la mujer en aquella sociedad.

Si bucear en la Literatura fuese poco para este análisis, la escritora madrileña, crea otro personaje, la bisabuela de la joven protagonista, contemporánea de Galdós, que tuvo una vida no deseada y que le reveló a su hija por medio de unas extensas cartas, en las que le contó el porqué se separó de su marido, el castigo que hubo de pagar por tamaña ofensa, la falta de libertad para amar a la persona deseada, el no poder ejercer la profesión de escritora, como le hubiese gustado; el destino de sus dos novelas escritas que no pudo publicar…

Y si el papel de la mujer a finales del siglo XIX y principios del XX, ya quedó reflejado, le sigue en de la abuela de María y el de su madre. La primera una mujer que se debate entre sus ideas conservadoras inculcadas desde pequeña y los deseos expresos de sus madre para ser libre; aunque traicionó en algo el legado de su madre.

La segunda, como joven hermosa que no tiene interés en estudiar, que ejerce un papel de compañera ideal de su esposo hasta que la relación se rompe; y continúa con la actualidad más cercana con la relación tóxica de su mejor amiga con un jovencito que la controla y la aleja de amigos y familia, y la postura de María, una chica muy reservada y de gran formación feminista, que tiene su papel muy claro en este mundo.

Con todos estos mimbres, Rosa Huertas analiza el papel de la mujer en nuestra sociedad, partiendo de los personajes femeninos de Galdós y sumándole algunos actuales, que nos hacen ver en cuales ha mejorado la mujer en el siglo XXI y en cuales sigue anclada al pasado.

Rosa Huertas, que en cada obra nueva mejora su capacidad fabuladora, vuelve a acertar con esta novela juvenil, de gran calidad y calidez. Los personajes van tomando fuerza conforme avanza el libro y se dejan querer por el lector. Ahí están esa abuela que quiere conservar el legado familiar, ese padre escritor que pasa por una crisis total; su mujer, que debe reinventarse para su nueva vida y la joven, que es la depositaria de lo bueno y lo malo de toda la familia y que le va a influir en su futuro, ya que está entrando en el mundo adulto tras descubrir el amor.

Me ha gustado mucho. La lectura fue muy rápida, me atrapó desde su inicio y no dejé de leer hasta llegar al final y descubrir quién escribía las cartas y cómo acaba su relación con el compañero que le tocó en suerte para realizar el trabajo.

Por último, quiero resaltar que Rosas Huertas incluye algunos datos familiares en esta novela, aunque, me supongo, estén novelados. Así la abuela de la protagonista vivió un tiempo en Melilla, al igual que la abuela de Rosa Huertas; el padre de la protagonista nació en Melilla, como el padre de la escritora madrileña, y para más acercamiento a la ciudad norteafricana, el personaje lleva de segundo nombre Benito, como el soldado de los milagros que está enterrado en el cementerio de Melilla y goza de muy buena fama. Estos detalles no pasan desapercibido para un melillense como yo.

 

 

 

 

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