‘Blancanieves’ de Charlotte Moundlic y François Roca

Blancanieves

Blancanieves de Charlotte Moundlic y François Roca. Editorial Edelvives, 2020. 286 x 362 mm., 48 pp., 19 €, (+ 8 años)

Por José R. Cortés Criado.

“Así lo cuentan los enanitos; podéis creerlos si os place. La verdad de la historia, al final y al cabo, nadie la sabe…” Charlotte Moundlic: Blancanieves.

Otro álbum espectacular por su tamaño, su presentación, sus textos y sus dibujos, a los que nos tiene acostumbrado la editorial Edelvives.

Charlotte Moundlic nos trae el cuento tradicional contado con gracia y seriedad. Nos presenta a una pareja real perfecta, que llevan una vida feliz y plena hasta que fallece la reina tras dar a luz a una hermosa niña.

Desdicha familiar, hija reflejo de la belleza de la madre, padre desolado hasta que vuelve a casarse con otra beldad. Entonces comienzan la desdichas de la niña mimada del reino. La madrastra la quiere lejos de su vista, la soporta por ser la hija de su marido, pero cuando este fallece y ella asume todo el poder, envía a la niña a lo más alejado de palacio, hasta que no tiene más remedio que darla a conocer a los súbditos.

La madrastra, celosa de la belleza de la joven, manda asesinarla. Como el encargado de matarla le perdona la vida, cuando la reina se entera, lo mata a él con sus propias manos, y se pone manos a la obra hasta que la descubre en la casa de los enanitos. Y allí acude, con malas artes, y le aprieta tanto el corpiño que la asfixia; menos mal que ese día un enanito volvió pronto a casa y le soltó los cordones, recuperando la respiración y volviendo a la vida.

En el segundo intento, con la manzana, tuvo más éxito. Lo que no calculó es que podía conservar su cuerpo incorrupto en un ataúd de cristal sine díe y, que por fin, llegó el príncipe hermoso y algo torpón, porque al inclinarse para admirarla hizo tambalear el sarcófago, y gracias a ello, Blancanieves expulsó el trozo de manzana envenenada que tenía en la garganta. Amor a primera vista, sin remedio. Y maldad a grado máximo para la madrastra, que murió víctima de su odio.

Así, más o menos, nos cuenta el cuento y François Roca elabora unas ilustraciones majestuosas para complementarlo. Son imágenes intemporales de gran realismo que reflejan los personajes tan como el imaginario colectivo lo guarda en nuestra memoria. Quizás tenga un halo de grandeza y sobriedad que los hace parecer mágicos.

Las caras reflejan perfectamente los estados de ánimo de los personajes, ya sea la imagen regia del padre, la preciosa niña, la egoísta y soberbia madrastra, la belleza juvenil de Blancanieves, la caras cariacontecidas de los enanitos, la ira del mal y la tranquilidad de la bondad enfrentadas en la madrastra y la hijastra.

Estupendo álbum ilustrado que presenta una lámina en una página y, en la contigua, un breve texto impreso con letras blancas, incluida las letras capitales de cada página, sobre fondo dorado. El poder de la riqueza se refleja en ese detalle del papel satinado y en el del oropel que envuelve a todos los cuentos maravillosos.

Seguro que gusta a grandes y pequeños. Es de esos álbumes que a todos los amantes de estos libros nos gustaría tener en nuestra biblioteca.

 

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